El capitán de Boca, Juan Román Riquelme, sufrió un desgarro de grado uno en el isquiotibial izquierdo, pero confía en que sólo se perderá el clásico del próximo domingo, ante Independiente en Avellaneda. +Si sigo, corro el riesgo de perderme después tres o cuatro partidos. La molestia es un poco mayor que la semana pasada. Después del esfuerzo del domingo, era normal que me sintiera de esta manera+, expresó Riquelme, cuyo reemplazante saldrá de entre el recuperado Diego Rivero y Pablo Mouche.
En declaraciones a TyC Sports, Riquelme aseguró que +no pasa nada, hay que curarse y estar bien. Lo mejor es parar por un partido, no jugar contra Independiente, recuperarme y estar a disposición del técnico contra San Martín (en la fecha siguiente)+.
El ingreso de Rivero, recuperado ya de su lesión, significaría una variante en el sistema, ya que el entrenador Julio Falcioni compondría la línea de volantes con Chávez, Leandro Somoza y Walter Erviti, con la posibilidad de que los mediocampistas externos jueguen más adelantados. La posibilidad de juntar a Lucas Viatri, Darío Cvitanich y Mouche en la alineación inicial aparece como más riesgosa, si se considera que se trata de un clásico en condición de visitante, y aunque Falcioni la había probado como alternativa para recibir a San Lorenzo, es menos probable que se decida por ella para el domingo.
Una última posibilidad es que Leandro Gracián, el reemplazante natural de Riquelme, que también ayer volvió a entrenarse normalmente tras recuperarse de su luxación de codo izquierdo, sea el enganche, con lo que no se modificaría el esquema de las fechas anteriores. Sin embargo, la inactividad de Gracián fue más prolongada que la de Rivero, ya que se lesionó el 31 de julio, cuando Boca enfrentó al Paris Saint Germain en Londres, por la Emirates Cup.
Una mayor aproximación al pensamiento de Falcioni podrá tenerse el jueves, cuando se realice la principal práctica de fútbol de la semana, porque seguramente allí el entrenador ensayará con el equipo que después dispondrá en Avellaneda. Del resto de los lesionados, Rolando Schiavi no trabajó ayer con pelota por un traumatismo pero seguramente jugará, y Clemente Rodríguez, que viene arrastrando una sobrecarga muscular por lo que termina los partidos dolorido, cumplió parte de la rutina de manera diferenciada pero después se sumó al trabajo de los titulares. Franco Sosa, que según el informe médico presenta un edema sobre el desgarro anterior, trabajó en el gimnasio y después participó de un ejercicio con balón, mientras que Juan Manuel Insaurralde, ausente ante San Lorenzo por un esguince de rodilla derecha, todavía se entrena apartado del grupo, como Nicolás Colazo, desgarrado.
