Se formó en las inferiores de River y en la década del "70 comenzó su carrera en Primera a la sombra del Beto Alonso. Su ADN futbolístico tiene los colores rojo y blanco, pero no los del Millonario. La visión ideal del fútbol para Alejandro Sabella fue mamada en Estudiantes, club con el que deslumbró en los "80, de la mano de su persona más influyente hasta la actualidad, Carlos Salvador Bilardo. Repasando estos datos del técnico de la selección Argentina se entiende su filosofía de primero cuidar el cero en el propio arco y luego atacar. Por eso, pateó el tablero en la previa al debut mundialista con Bosnia y paró de movida un equipo, como mínimo, demasiado cauteloso. Donde el coach no va de la mano con el Narigón es a la hora de la autocrítica. ¿Alguien imagina a Bilardo hacer cambio de nombres y sistemas en un entretiempo de la manera que hizo Sabella el domingo? La respuesta es un monosílabo que empieza y termina con "no". Pero su visión cero ego fue más allá y por eso apenas finalizó el partido tiró: "A veces no se juega bien porque son errores míos".

En un mundo de futbolistas hiper sensibles, que miden toda expresión de su "jefe" (entiendase el técnico), lo que hizo Sabella tiene dos lecturas. Se "desnudó" ante ellos y sabe que deberá dejar de lado su visión primordial de una formación, y la otra es que la Argentina puede quedar a la intención de sus cracks en ofensiva encabezados por Lionel Messi. Un dato no menor es que en la previa al Mundial, Pachorra marcó el terreno y dio el batacazo al excluir a un rosarino y amigo de la Pulga como Ever Banega.

Fue tan claro el cambio de imagen de Argentina de los primeros 45′ al complemento ante Bosnia, que todo parece estar más claro para los otros dos juegos del grupo F ante el débil Irán y los potentes nigerianos. El tema será a partir de octavos de final. Ahí, Sabella deberá mostrar que aprendió la lección del domingo en el Maracaná cuando un debutante en mundiales como Bosnia, seleccionado que con mucha fortuna puede meterse en cuartos de final, le complicó demasiado el estreno. Seguramente lo ideal será un equilibrio entre "todos al ataque” que pregona Messi y compañía, y la línea de cinco defensores precavida ante los bosnios. Será una decisión tan vital como cualquier zurdazo de Messi o un cabezazo del Pipita Higuaín, uno de los resignados por Sabella en el comienzo del Mundial, quien tras ingresar en el descanso junto a Fernando Gago, le cambió la cara al equipo.

"Para atacar bien, primero hay que defenderse bien. Una de las premisas que pretendo para mis equipos es el equilibrio", remarcó en más de una ocasión el técnico campeón de América con Estudiantes en el 2009. Hasta ahora es lo que no consiguió con la Albiceleste y deberá ser una virtud inexorable para pensar en meterse, tal cual es el objetivo primario del grupo, entre los cuatro mejores, algo que no pasa desde Italia "90. Vaya paradoja, ese era un equipo que conducía Bilardo, que hacía de la defensa su arma principal, pese a contar con Diego Maradona como estratega.