“El 11 de septiembre estaba trabajando, como a una hora del lugar del atentado, cuando empezamos escuchar sirenas a la distancia. Mi mamá me llamó y me dijo que habían tirado las Torres Gemelas. Vimos todo por la televisión. Era muy shockeante”, aseguró Fabricio Elizondo un sanjuanino que fue testigo del terror que se vivió en 2001 en Nueva York.
Después de ver las imágenes intentó volver a su casa en Manhattan pero no pudo. “Estuve cuatro días sin poder ingresar. Los puentes estaban cerrados, habían muchos controles”. Encima él tenía un secreto que le jugaba en contra: “era ilegal, y nos estaban buscando. Durante los primeros días, los ilegales supuestamente éramos terroristas” comentó entre risas el sanjuanino nacido en la Villa Obrera (Chimbas) hace 37 años.
En comunicación con DIARIO DE CUYO, Fabricio contó que durante esos días se quedó en la fábrica en la que trabajaba. “Comía y dormía ahí” hasta que les dijeron que ya se había normalizado el ingreso a Manhattan. Después de volver, la ciudad empezó a vivir otras sensaciones: “en las primera semanas era impresionante ver cómo la gente andaba atemorizada. Por cualquier sirena que sonaba todos corrían, era muy triste”.
A partir de ese trágico día algunas cosas se modificaron. “Era todo muy controlado. Había policías en todas partes. Eso sigue hasta el día de hoy”, dijo Fabricio, quien agregó que “cuando entrás al subte revisan a todos. Te controlan el bolso y te dejan pasar. No hacen discriminación, paran a las mujeres, hombres, americanos, no americanos, controlan a todos. En los aeropuertos es mucho más profundo el cacheo. Antes uno pasaba y hacía lo que quería”.
A su vez, agregó que “al principio era todo muy racista. Los inmigrantes no eran bienvenidos, decían que venían a robar el dinero y a atentar. Pero eso ya cambió”. De todos modos, asegura que “nunca pensé en irme, en un momento me sentí privilegiado porque sabía que estaba siendo parte de la Historia”.
Fabricio, que vive hace 10 años en EEUU, cuenta que los norteamericanos festejaron como un campeonato mundial la muerte de Osama Bin Laden. “Mi novia sentía vergüenza de ser americana. Cómo van festejar la muerte de un hombre que tendría que haber sido juzgado”.
