Camille Saint-Saëns (1835-1921) era un espíritu medieval moderno, en el sentido que sabía hacer de todo. Compositor, Director de Orquesta, pianista y organista virtuosísimo le interesaba la botánica, los insectos, la arqueología, la astronomía, las matemáticas, la geología, filosofía y la literatura. Pero fue un niño prodigio musical. Tiene más de 400 opus. En San Juan hemos escuchado su opera Sansón y Dalila y más de una vez su "Carnaval de los animales" explicados por el maestro "Batuta". Si hubiera vivido más no me sorprendería que compusiera alguna obrita sobre las hormigas coloradas, eso sí francesas porque el programa ofrece a tres compositores MUY franceses. (Bueno, en realidad ¡no se puede ser "un poco" francés!). Pero Saint-Saëns fue un Clásico moderno siempre armonioso y por supuesto tonal. No es necesario ser complicado o "difícil" para ser profundo…todo lo contrario. En 1961 mientas era pianista interno de la ópera de Paris para la ópera "Tanhäuser", el mismo Wagner lo escuchó y se maravilló de cómo este jovencito francés tocaba a primera vista su "complicada" obra y más tarde diría que Saint-Saëns era "el más grande compositor francés vivo". (No especificó que… después de cualquier alemán).
En 1859 el virtuoso español Pablo Sarasate le encargó un concierto para su instrumento. El español tenía solo 15 años y de allí en más fueron muy amigos. En 1863 le dedicó otra pieza; La introducción y Rondó Caprichoso op. 28. Los franceses de los siglos XIX y XX han sentido una gran atracción por los aires musicales de su vecino e hispano país (Lalo, Bizet, Ravel, D’Indy etc.)
20 años después nacía Ernest Chausson (1855-1899). No fue un niño prodigio pero gozó de una especial formación cultural. Su padre había hecho una inmensa fortuna con una empresa constructora ayudando al Barón Haussmann a remodelar Paris llenándola de Avenidas. Al perder dos hijos anteriores fue sobreprotector de Ernest pero que incluía una formación con tutores cultísimos, visita a exposiciones, galerías, museos y conocer personalmente a literatos, pintores y… ¡¡músicos!! Solo después de ser abogado (para trabajar en la empresa de su padre) se ‘liberó’y optó por su verdadera vocación. Puede sorprender que ya no fuera tan joven al comenzar a estudiar composición casi a los 25 años pero hay que tener en cuenta que sin TV ni discos parte de la educación era la música. Como dijo un deportista: ‘La base está’. ¡¡Y vaya si estaba!! Si Saint-Saëns era amigo de un virtuoso (Sarasate), Chausson también tuvo al suyo, el belga Ysae para quien compuso su ‘Poem’ en 1896.
Vincent D’Indy (1851-1931) de familia noble y militar también tuvo que estudiar Derecho hasta que se decidió por la música. Grandes Chausson y D’Indy que supieron superar esa frase de: ‘Serás lo que debas ser….o ¡¡serás abogado’!! Pasó parte de su infancia y primera adolescencia cerca de los Alpes Suizos (‘Poème des Montagnes’, ‘Helvetia’, ‘Jour d’eté à la montagne’, etc.). En 1896 compone una Obra Orquestal que se compone de 7 variaciones sobre el sexto Canto de un poema épico de la Antigua Asiria (circa 2.000 a.C.). En dicho poema, el bello amante de la Diosa Istar es hecho prisionero en el Inframundo y para liberarlo, Istar misma desciende a ese Submundo atravesando 7 Puertas infernales. Para ello D’Indy hace 7 variaciones que van -según él- de lo complejo a lo simple para que la melodía nazca ‘poco a poco’ como emergiendo de la armonía presentada al principio. Si la obra se inicia con un suave corno seguido por un tema sombrío de violas y clarinete bajo para simbolizar la naturaleza del Submundo, en la primera variación hay como una cascada descendente; Istar ¿baja en tobogán? Pero parece que alude al brillo de sus joyas de las que no se despoja ni en los infiernos. Pero la música de Chausson, D’Indy y Saint-Saëns aún ‘sombría’ es siempre inmensamente delicada. Vive la France!!
Pero habíamos empezado ‘ayer nomás’. La Obra instrumental ‘Siempre Lunes siempre Marzo’ del compositor Venezolano radicado en U.S.A Reinaldo Moya es de composición recientísima. Su cuarteto de Cuerdas fue comparado por el New York Times como adquiriendo una intensidad de Shostakovich. ¡¡Su ópera ‘Generalissimo’ es del año pasado!! Y su obra ‘Siempre Lunes siempre Marzo’ mereció una mención Especial de los Jueces en la Primera Competencia para Jóvenes Compositores en Venezuela. Después de mucha música francesa adaptamos el oído a nuestra América latina de hoy. Lo bueno es que cada uno sea lo que es. Y qué agradabilísima sorpresa escuchar la "magia" de la obra de Moya, -basada como el mismo autor nos explicó en la novela "Cien Años de Soledad" de García Márquez- con celeste percusión, delicados pizzicati, y maravillosas melodías, obra totalmente contemporánea ya la vez tonal y armoniosa. Es como descubrir el mismo espíritu de Saint-Saëns trasladado a hoy y a nuestro continente. La Orquesta estuvo más bella que nunca, su Director inspirador y sugerente y el solista Wolfgang David sencillamente perfecto.
