La aceleración de la inflación, el año próximo, y sus posibles efectos en el consumo, la situación social, y la conflictividad laboral, son temas de mucha preocupación para empresarios y economistas.

Para el ex ministro de Economía Roberto Lavagna, la tasa de inflación de hoy, bien medida, está por encima del 157%, cinco veces la inflación promedio del mundo, veinte veces la de los países desarrollados y tres veces la de los países en desarrollo. La principal consecuencia será que en 2010 los trabajadores pedirán aumentos en torno a la inflación real y no a la que publica el INDEC.

La Unión Industrial Argentina (UIA) teme más intervenciones del Gobierno en las empresas. Su presidente, Héctor Méndez, advirtió que "las reformas frente a la crisis sólo tendrán éxito si están sólidamente fundamentadas en el imperio de la ley, el respeto a la propiedad privada, la libertad de comercio e inversión, así como en unos mercados competitivos con sistemas financieros eficientes y eficazmente regulados". Tal vez por esto, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, ganó uno de los aplausos más extendidos de la conferencia, al afirmar que "no es gratuito violar las reglas de propiedad", que "la ausencia de reglas estables y previsibles tiene un efecto directo sobre el ahorro, el salario y la inversión", o que en la Argentina ante un conflicto se reacciona "con posiciones duras y eventualmente extremas" en lugar de buscar el diálogo.

Bajo la actual política de no valorar a la producción y a la capacidad de innovación, la Argentina tiene una sociedad donde la incertidumbre por el futuro pasa a ser una constante. Sólo se podrá salir de esta situación el día que para producir no haya que tener autorización sino estímulos que valores el esfuerzo de crear trabajo y riqueza, y la gente laboriosa esté protegida por la ley la consideración de todo el aparato administrativo.

Dicho en otros términos, el problema económico argentino es sólo un emergente de valores totalmente distorsionados por los que el trabajo y la inversión han dejado de ser recompensados para ser castigados.