-¿Tenés en claro que esta pelea es clave para tu futuro?

-Sí, por supuesto. Por eso, desde que me dieron el alta por el corte en la ceja, he trabajado sin descanso. Sé que es una de las últimas oportunidades que tengo.

-¿Cuál Muñoz subirá al ring en Junín, el que perdió con Gradovich en Macao en 2013 o el que perdió con González en Junín, en enero pasado?

-El de China, pero mucho más sólido y seguro. La pelea con González fue un error aceptarla, no estaba bien entrenado y fue en una categoría muy grande para mí.

-¿Cómo se lo pelea a Daniel Brizuela?

-Tranquilo, sin enloquecerse. Es muy técnico, tiene buena defensa, pero sé que mis manos le duelen y plantearé un combate intenso. Llego muy bien entrenado porque son doce rounds y no debo dejarlo pensar.

-¿Has preparado en el gimnasio alguna táctica diferente para un rival, como Tatú, tan sorpresivo?

-Sí, con Jorge (Arias, su entrenador) hemos ensayado combinaciones de cuatro o cinco golpes para cada vez que se acorte la distancia. Estoy seguro que si se queda parado, como lo hizo con “Maquinita” (Marcos) Martínez, me lo como vivo.

-¿Qué pasará si ganás, y qué si perdés?

-Si gano quiero salir al exterior a pelear afuera para posicionarme en los rankings. Y si me va mal, no sé. Tengo que pensarlo.

-¿Ha pasado por tu cabeza la posibilidad de perder?

-La pelea se puede ganar o perder. Pero en este momento sólo pienso en ganar. Tengo muchos años, y muchas batallas, arriba del ring y lo único que pretendo es aprovechar mis últimas chances.

-¿Hay alguna opción para una tercera pelea mundialista?

-Algo de eso hay, pero no quiero hablar mucho de ello. Primero está Brizuela, que es un rival al que respeto mucho y al que debo vencer para seguir pensando en un título mundial.

-¿Se te ocurre algo para decirle a tus hinchas?

-Sí, que me hubiera gustado pelear en San Juan. A veces me doy manija con eso del apoyo a otros deportes, creo que al boxeo no se le da el mismo trato. Pero no importa, ya estoy acostumbrado a pelear con el peso de ser visitante. Son muchas más las veces que peleé fuera de mi casa.