El príncipe Alberto de Mónaco se casó ayer por civil con la ex nadadora sudafricana Charlene Wittstock en la sala del trono del Palacio del Príncipe. Wittstock, una ex campeona de natación de 33 años, llevaba el pelo recogido en un moño y un vestido de muselina azul cielo. La joven sudafricana hizo su ingreso a la familia Grimaldi con un tímido “sí” ante el príncipe de 53 años, que iba de negro.
Los monegascos siguieron atentamente la ceremonia, tras celebrar especialmente el momento en el que la pareja salió a saludar desde el Palacio y correspondió a sus aplausos con dos besos. La boda duró apenas quince minutos. Unas ochenta personas fueron testigos directos del enlace, pero más de 3.000 monegascos esperaban al ya matrimonio en la plaza del Palacio.
Como regalo, un cuadro de Kandinsky y una escultura de Antoine Bourdelle, que la pareja recogió al compartir un cóctel con productos sudafricanos y monegascos. La novia iba vestida, según fuentes de Palacio, con un traje diseñado por ella misma.
