Lo que había sido un domingo de distensión junto a unos amigos terminó de la peor manera para un jornalero cuando regresaba en moto a su casa por una ruta en Zonda. Voceros familiares y policiales indicaron que al llegar a una rotonda, el hombre, que circulaba sin casco, pasó como venía y no tuvo escapatoria: se estrelló contra un eucalipto, rebotó y cayó de nuevo hacia el asfalto, sin vida.

Juan Ángel Varela tenía 48 años, era el tercero de 8 hermanos, tenía dos hijos y se ganaba la vida haciendo cualquier trabajo que le saliera.

El hombre vivía en ruta 12 y calle Las Moras, Zonda, y el domingo se fue a comer un asado con unos amigos, dijo Alfredo, su hijo menor. Alrededor de las 23.30 de esa noche. Varela emprendió el regreso en su moto Zanella 150cc hacia su vivienda y a pocas cuadras de llegar tuvo el accidente.

‘La moto la tenía hace como 1 año y se la había comprado con el esfuerzo de su trabajo. Mi papá era una persona muy buena y muy precavida, que nunca salía sin casco. Pero justo anoche (por el domingo) andaba sin el casco. Me llama mucho la atención’, dijo ayer su hijo, dolido.

En la Comisaría 14ta de Zonda investigaban si el jornalero conducía o no bajo los efectos del alcohol, pero tampoco los pesquisas descartaban que la moto que conducía haya tenido algún problema mecánico, por lo que esperarán el resultado de todas las pericias, indicaron las fuentes.

Lo concreto es que Varela circulaba al Este por ruta 12 y al llegar a la rotonda que hay en el cruce con calle Libertad perdió el control del rodado cuando trató de doblar hacia el Sur.

Aparentemente, el hombre circulaba a elevada velocidad y al tocar con su moto el cordón de la glorieta, lo desestabilizó y pasó de largo hacia unos eucaliptos, señalaron fuentes policiales

El jornalero impactó de lleno con su cabeza contra uno de los árboles y rebotó hacia calle Libertad. Algunas personas se acercaron a auxiliarlo, pero todo esfuerzo fue inútil.

‘No puedo creer y aún no entiendo qué le pudo haber pasado a mi papá. Tal vez se distrajo o algo, porque ese camino siempre lo recorría para llegar a su casa’, dijo Alfredo.