Desde su aspecto deslumbrante, enfundado en un impecable sobretodo negro, traje gris oscuro con camisa blanca y corbata a rayas anchas azules con rosa, un cabello prolijamente peinado y su clásico reloj marca Rolex, Néstor Kirchner fue quien, sin hablar oficialmente, se robó ayer el protagonismo del acto en Colegio Nacional Chimbas II y los mimos de los jóvenes. Tanto la presidenta, Cristina Fernández como el gobernador José Luis Gioja, estuvieron muy atentos en hacer permanente referencia a su presencia y protagonismo en esta última parte de la historia política del país. No era para menos porque desde que tomaron posesión en la mesa de autoridades el coro popular coreó el "olé, olé, olé, Néstor, Néstooor…" lo que copó el ambiente y puso en aviso al resto del salón.
Referentes de la Agrupación kirchnerista "La Cámpora" que comanda Máximo, el hijo del matrimonio presidencial, hizo migas con los alumnos del Colegio Nacional Chimbas II y otros adolescentes y jóvenes que ocuparon una franja del lado derecho del salón y desde allí comandaron el rosario de gestos de aprobación hacia el ex presidente.
Con las manos juntas en señal de agradecimiento, mordiendo su labio inferior para denotar emoción, el titular del PJ respondía a la gente. De ahí en más fue el puntero de los aplausos y hasta se gastó algunas bromas. Cuando la directora de la Escuela Batalla de Tucumán de Pocito, María Garrido, aprovechó la teleconferencia para pedir que se le termine la vivienda para el casero, Kirchner giró inmediatamente hacia su derecha donde se ubicaba Gioja y con los brazos e índices estirados, apuntando directamente sobre el gobernador, dio a entender a todos "que lo termine él" a lo que Cristina acompañó con una "gracias María, aquí el flaco (por Gioja) te lo va a terminar", lo que dio paso a las risas colectivas.
El mismo efecto causó en Kirchner el tramo del discurso en que Gioja pidió al matrimonio K seguir trayendo cosas para San Juan "que nosotros vamos a seguir haciendo". Con risas y abriendo grandes sus ojos, trasmitió una idea que desde hace mucho alimenta Cristina: que Gioja es "una máquina de pedir". Cómodamente sentado al lado del gobernador, Celso Jaque, en muchos tramos del acto el titular de la Unasur se preocupó por integrar al mandatario de Mendoza al lote puntero de autoridades en la mesa con una permanente charla al oído y comentarios por lo bajo con risas y gestos cómplices, incluidos. Por esa hora, ya hacía un largo rato que había despojado de su sobretodo, porque como buen pingüino se sintió sofocado, ante tanto calor ambiental y popular dentro de un salón desbordado.
Tan fuerte fue la proyección de Néstor Kirchner en el acto que Cristina, que había retomado su lugar en la mesa al finalizar su discurso, se volvió sobre sus pasos para quedar otra vez frente al micrófono para atender un "reclamo" de su marido. "Vuelvo porque Kirchner me retó", dijo la Presidenta. "Es que me olvidé de mencionar que San Juan tiene aprobadas 142 obras por más de $1.000 millones y lo de los ferrocarriles que logramos en nuestro viaje a China, en referencia al plan para integrar a San Juan a la nueva red de trenes".
