Era el partido que esperó toda su vida. Con el que soñó desde que arrancó a jugar al fútbol en su Rosario natal. De hecho, el sábado lo calificó así en su mensaje en la cuenta de Facebook. Pero Lionel Messi no brilló como se esperaba, estuvo lejos de ser la manija del equipo y así llevar a la Argentina a su tercera Copa del Mundo. La Pulga redondeó ante Alemania 120 minutos opacos, con sólo una chance para anotar al comenzar la segunda parte que dilapidó con un zurdazo cruzado. El "Balón de oro" al mejor futbolista del Mundial es algo casi insignificante y que hace dudar de la credibilidad del galardón.
Messi cerró el Mundial con cuatro goles (todos en la fase de grupos) en siete encuentros. Fue el quinto jugador argentino con más minutos en cancha (693), pero no será recordado como "su" Mundial. Tuvo un rendimiento acorde a su jerarquía ante Bosnia, Irán y Nigeria, pero luego, sobre todo potenciado con la lesión de Angel Di María, su nivel decreció claramente. Es más, ayer Alemania no lo rodeó de manera especial y Lionel, ya de 27 años al disputar su tercer Mundial, nunca pudo desequilibrar con su velocidad ni habilidad. Un crack sin tiempos como Ricardo Bochini ayer afirmó post 0-1 en la final que "el sistema que utilizó Argentina lo mató a Messi”. Puede ser una explicación más que certera.
Ya pasó Alemania 2006, Sudáfrica 2010 y ahora Brasil 2014, y la cuenta de títulos de Messi con la Mayor Albiceleste sigue en cero. Quizá en cuatro años la deuda se salde. Lo que sí está claro es que Maradona no es Messi, ni tampoco al revés. Son dos estrellas en el firmamento futbolístico mundial, pero bien diferentes.
