Terminó la fiesta. Para la gente y para varios pilotos que se anticiparon el cierre de la competencia en el Predio Ferial. Es que ayer el Gran Premio de Motociclismo Enduro de la República Argentina fue, para algunos, demasiado. El calor y agotamiento generó ciertos abandonos, sobre todo de los sudamericanos. En tanto, en cuanto a gente, el número se duplicó con respecto al sábado.
Era lógico que a los latinos les costara seguir el ritmo de los corredores europeos. Es que los del Viejo Mundo demostraron que, a pesar de las elevadas temperaturas, su preparación va más allá del Atlántico. Y su técnica también porque siguieron en los puestos de vanguardia que consiguió el sábado.
Ayer la competencia comenzó en el mismo lugar, en el circuito de Enduro test que abarca 4 kilómetros de mucha piedra y subidas y bajadas realmente vertiginosas. Sin duda que es el más exigente y trabado de los tres circuitos porque obliga a cada piloto a disminuir la velocidad en muchos tramos. Algunas partes fueron una pesadilla como por ejemplo la primera pendiente que sube al cerro, donde se quedó un puñado de mundialistas por distintas caídas y por problemas mecánicos, como el que tuvo el sanjuanino Mario Peñafor que sufrió la ruptura de su batería.
En este contexto, la gente colmó los cerros. Cada espectador vivió la competencia de forma distinta. Algunos a la sombra, con reposeras y mate; mientras que otros buscaron una vista panorámica en la montaña. También estuvieron los grupos de pilotos de distintas provincias que alentaron desde cerca: mendocinos, cordobeses, tucumanos y hasta fueguinos.
Con similar complicación pero con menor extensión (1 kilómetro) fue el Extreme test. Las cuatro vueltas (misma cantidad que en las pruebas restantes) generaron furor en el público ubicado enfrente de la horquilla del autódromo Eduardo Copello. Es que ahí también se pudo apreciar bien de cerca la técnica de cada piloto y un buen salto que no pasó desapercibido en el inicio del cronometraje.
Desde la organización dijeron que a mitad de competencia aproximadamente unos 15 pilotos se bajaron de sus motos para no volver a correr. De esa cifra, aclararon que la gran mayoría fueron sudamericanos.
