Al ingresar a la Legislatura, el diputado basualdista Leopoldo Soler ahora recibe un saludo distinto por parte del personal. Con una mezcla de rigor protocolar y cierta picardía, escucha un “buen día vicegobernador” de los empleados de recepción. El legislador se ríe y en broma dice que “el hecho de que te digan así, ya es una cargada”. Soler es el vice segundo de la Cámara de Diputados y hasta el próximo lunes será la persona que estará al frente. Esa situación se ha generado por distintos factores. En primer lugar, la ausencia del gobernador José Luis Gioja quien se está recuperando del accidente de helicóptero en Valle Fértil, lo que obligó al vice y presidente nato del cuerpo legislativo, Sergio Uñac, a estar a cargo del Ejecutivo. Y en segundo término, el vice primero de la Cámara, Pedro Mallea, se ha tomado unos días de vacaciones. De esa manera, desde el regreso de la democracia, es el quinto diputado de una fuerza opositora al oficialismo que está en la cabeza del Poder Legislativo de manera temporal, y con la particularidad que lo hará durante una semana. Así, si Uñac tuviera que salir de la provincia, por ejemplo, el basualdista debería ocupar su lugar.

Pese a las bromas, Soler reconoce que es una situación “embarazosa. Estar en este cargo, como oposición, uno debe tener prudencia, porque somos conscientes que no somos el oficialismo, no tenemos el respaldo de los votos que es lo que legitima un puesto de esta naturaleza”. En ese sentido, destacó que “estamos a disposición del oficialismo en cuanto a todo lo que es administrativo”. Por su parte, Uñac manifestó que es lo que corresponde institucionalmente y que tiene un buen diálogo con los diputados de la oposición.

De todas formas, Soler reconoció que todo esto se da “en una época en la que la actividad política y legislativa es escasa” y admitió que “uno está ocupando un lugar ajeno”. En lo que va del año, el primer día que estuvo al frente de la Cámara fue el viernes, en el que firmó algunos despachos sobre movimientos de partidas presupuestarias. Durante el fin de semana y cuando Uñac viajó a Buenos Aires, Mallea, el vice primero, volvió a la presidencia del cuerpo y, por ende, estuvo a cargo de la gobernación por unas horas. A partir del lunes, éste comenzó su licencia por vacaciones, las que se extenderán hasta el próximo lunes.

Así, el basualdista estará toda la semana como la máxima autoridad en el Poder Legislativo. “Me gastan con lo de ser vicegobernador”, resaltó entre risas y mencionó al senador Roberto Basualdo, líder de Producción y Trabajo, como uno de los que le jugó la broma. Soler redobló la apuesta y le dijo que debido a su ascenso meteórico, ya estaba en condiciones de pelear la presidencia de la Nación. Al ser consultado si usará el sillón de Uñac, respondió categóricamente que no porque “tiene su pertenencia, es el lugar del vicegobernador electo y es su lugar de trabajo”, por lo que recibe los despachos administrativos en su oficina del bloque basualdista del primer piso.

Tras el retorno de la democracia, fueron 4 los diputados de la oposición que estuvieron al mando de la Cámara temporalmente como vicepresidentes segundos. El justicialista Rogelio Cerdera, durante el Gobierno bloquista de 1987 a 1991; el bloquista Enrique Conti durante la gestión justicialista de 1991 a 1995; el peronista Daniel Lerga en la administración de la Alianza y el basualdista Armando Campos en la era giojista.