El gobernador de San Juan recibirá hoy al embajador de Bulgaria en la Argentina, Maxim Gueorguiev Gaytandjiev, quien llega en el Día Nacional de la Solidaridad, en referencia al nacimiento de la Madre Teresa de Calcuta, ello en el sentido de que su accionar se orientó a ayudar a los los más excluidos, en una vocación de servicio y amor, capaz de movilizarnos individual y socialmente.
Cáritas Argentina refiere a que la solidaridad es una virtud social que debemos cultivar como pueblo, para que las actitudes de toda la sociedad estén imbuidas de un profundo espíritu de compromiso con el bien común, apartándonos de posturas egoístas, superando la indiferencia y generando actos de servicio y cercanía con las personas y comunidades más desfavorecidas.
Esto motorizó a la Sociedad Israelita de Beneficencia de San Juan a coordinar con la Municipalidad de la Ciudad de San Juan y el Gobierno provincial a presentar la muestra que refleja el accionar no de un individuo, sino del pueblo búlgaro en su conjunto, para una porción de habitantes que fueron deshumanizados por el nazismo por el solo hecho de ser judíos. Lamentablemente la acción solidaria del pueblo de una nación para con el colectivo judío que la habitaba se materializó en pocos países, uno de ellos fue Bulgaria.
Al iniciarse la II Guerra Mundial, Alemania solicitó a las autoridades búlgaras implantar la "Solución Final a la Cuestión Judía”. Bulgaria adoptó las medidas del programa y en diciembre de 1940, la Asamblea Nacional de Bulgaria aprobó la vergonzosa ley del "Acta de Defensa Nacional”, que daba marco a la persecución de los judíos y otras minorías. Al igual que en gran parte de Europa la norma dispuso la prohibición para los matrimonios de cristianos con judíos, la práctica a los judíos de ciertas profesiones, se les determinó horarios para salir a las calles y una gran cantidad de hombres de más de 18 años fueron llevados a campos de trabajos forzados y fueron establecidos impuestos extraordinarios prácticamente confiscatorios.
Sin embargo, el antisemitismo, así como la ley de Defensa de la Nación misma eran rechazados por la gran mayoría de la población. La campaña antijudía no era bien vista por los campesinos y habitantes de la ciudad, por la intelectualidad, la iglesia Ortodoxa, la Iglesia Cristiana y los círculos dirigentes. La deportación planeada, para la población judía a los campos de concentración alemanes fue frustrada por las protestas civiles, así como por la reacción oficial de las autoridades. El Acta de Deportación fue derogada por el entonces vicepresidente de la Asamblea Nacional, Dimitri Peshev. Muchos rumanos, polacos, checos, húngaros y lituanos, todos judíos, salvaron sus vidas al poder circular por Bulgaria en su camino de salvación hacia lo que en futuro sería el Estado de Israel.
Se movilizó la gran mayoría del pueblo: iglesias, políticos, organizaciones profesionales, todos encabezados por el Cardenal Stefan y el Obispo Kiril, que se plantó entre las vías del tren en Plodiv, declarando que el tren debería pasar únicamente sobre su cuerpo. Los planes de las autoridades búlgaras que deseaban dar respuesta a los pedidos de la oficina de Eichman fracasaron.
En la Bulgaria actual hay una discusión sobre a quien debe agradecerse la salvación de los judíos, si fue por la intervención del Rey de Bulgaria Boris III o por la actitud de la población. El Cardenal Stefan, el ex premier demócrata Nikola Mushanov, la Princesa Evdokia, hermana del rey, Ekaterina Karavelova, se acercaron a Boris III, con el pedido de leer la carta que los judíos le habían escrito pidiendo protección. Hubo una manifestación en pro de los judíos. 63 personalidades, los más importantes políticos pertenecientes a movimientos liberales y democráticos firmaron un documento muy valioso: "Estas medidas pueden ser interrumpidas y defendidas únicamente por su majestad, porque Ud. es el verdadero gobierno".
Ante la ausencia del inicio de los traslados de los judíos en mayo de 1943, el gobierno informó que se iba a llevar a cabo una segunda acción de deportación. La población se opuso nuevamente y se organizó un gran acto que reunió a cerca de 10.000 personas ante el palacio del rey. Boris III, en línea con el sentimiento popular, asumió la no deportación de judíos. La tensión se incrementó entre Berlín y el rey de Bulgaria,
El 14 de agosto de 1943 el rey Boris III fue convocado al cuartel general del frente oriental. Hitler le recordó la necesidad de implementar la solución final y el envío de tropas al frente contra Rusia y volvió a Sofía en un avión alemán. Nueve días después, el 23 de agosto, sin presentar síntomas de enfermedad, empezó a padecer vómitos violentos y después, el 28 de agosto de 1943, murió a los 49 años de edad.
Bulgaria no mandó tropas al frente oriental y no permitió que ningún tren transportara judíos búlgaros hacia Auschwitz. Esta acción solidaria permitió a miles búlgaros judíos salvar sus vidas. Muy pocos saben que el pueblo búlgaro, con una población de 6 o 7 millones, salvó de los campos de exterminio a 48.000 judíos.
El ejemplo de Bulgaria vale destacarse y así lo haremos con la muestra que se presentará hoy en la Estación Cultural San Martín, con la presencia del embajador de dicha república hermana.
