Hacía 7 años que Molotov no estrenaba canciones y en junio de este año lanzaron Agua maldita, su octavo disco. La mítica banda formada por los mexicanos Micky Huidobro, Ismael Tito Fuentes, Randy Ebright y Paco Ayala está en Argentina para presentar su nuevo disco y nuevamente en Cuyo, recalarán en San Juan el próximo viernes (ver aparte).

Su primer álbum, ¿Dónde jugarán las niñas? (1997), producido por Gustavo Santaolla, registró más de un millón de copias vendidas y ahí se subieron a la montaña rusa de la música que los llevó a ganar cuatro Grammy Latinos y otros tantos MTV Awards, además forjar un estilo propio, focalizados en la sátira política y crítica social hacia la sociedad y el gobierno mexicanos, postura que les valió ser censurados en sus inicios.

A tal punto llega el humor y desenfado de esta banda, que en 2007 dejaron correr el rumor de su separación, grabaron un EP por separado y todo indicaba que la disolución no tenía retorno, sin embargo en febrero de 2008, Huidobro reveló que sólo había sido "una broma’ para sus seguidores.

Con Agua maldita, los Molotov modelo 2014 continúan con su acidez y el humor que los caracteriza, con un trabajo que además habla del engaño, explica el bajista y compositor Paco Ayala, en esta charla desde México con DIARIO DE CUYO.

-¿Cómo es Agua maldita?

-Hay temas que se conocieron hace mucho, temas nuevos, temas inéditos para la gente que extrañaba la molocha;es un disco de 10 canciones que sigue manteniendo ese humor de Molotov. Habla de la mentira, del engaño, por eso también la referencia con el arte de la tapa (NdR: tiene un obispo bendiciendo, del que surge una llamarada), qué mejor que hacer referencia a quien más nos ha mentido y tratado de dar al colonismo. Es hablar de la mentira, del engaño, en varios temas,y en la tapa es como hacer una referencia visual.

-¿Cómo es la relación publico argentino?.

-Es buenísimo en todos lados, no nos queda más que estar agradecidos, porque la cultura musical y rocanrrolera de la Argentina es muy grande, pero a la vez nos sorprende que siempre nos hayan recibido tan bien. Lo que sigue ahora es ir a rocanrolear.

-Tuvieron comienzos con mucha censura, ¿sienten que todavía les pasa?

-Sí, sigue habiendo manipulación en los medios masivos, la libertad de expresión está entre comillas, se abren algunas cosas y con eso te quieren dar la idea de que está todo avanzando y en muchos casos, no es más que un engaño más.

-¿Qué temas siguen siendo tabú?

-Cualquier crítica, cualquier cuestionamiento al gobierno van a generar incomodidad; pero no vamos a dejar de cuestionar lo mal manejado que está nuestro país. La situación está mal e incluso cuando cambia, cuando mejora la inseguridad en algunas regiones del país, ya a nivel mundial, México está visto como un lugar donde no te tienes que acercar para nada.

-El día que Molotov hablé de otras cosas,¿será porque cambió la situación o por que quisieron variar?

-Ni una ni otra, si directamente te da ganas de hacer otra música la haces y ya. Si a la gente le gusta es increíble, sino le gusta, deberán sufrir las consecuencias de ese cambio. Es tan libre la gente de seguir jalando con lo que tú haces, como tú de hacer lo que quieres hacer.

-¿Qué te indigna más de lo que pasa en tu país?

-Definitivamente el poco respeto que hay a la gente joven. Creo que la nación depende de la gente que está apenas desarrollándose en el mundo lograr hacer algo a futuro. Como el caso de los normalistas en Guerrero, desaparecieron 43 estudiantes por decisión de alguien que está en el gobierno. Eso es lo que me molesta, hemos sufrido durante muchas décadas problemas contra la juventud.

-¿Se sienten solos en esta postura?

-No, yo creo que no necesariamente tienen que cantarlo. Respeto a quien tiene una postura y hablan de otras cosas en sus temas. Sin embargo, nosotros elegimos hablar de lo que realmente sentimos, para nosotros es más natural hablar de situaciones que vivimos o que están cercanas a nosotros, más que de cosas personales.

-Tienen éxito en Europa, ¿se entiende allá el trasfondo de las canciones?

-Sí, al parecer sí. No nos deja de sorprender nunca que vayamos a lugares donde no hablan ni siquiera el mismo idioma y la gente va a los conciertos. Nos llama mucho la atención; la verdad es que no tenemos respuesta a cómo conectamos con esa gente. Pero la sorpresa siempre es buena, ir a tocar y que la gente te reciba bien.

-¿Cómo es la relación en la banda, después de 20 años?

-Es bastante buena, nunca nos hemos peleado gravemente. Siempre cuestionamos o discutimos objetivamente lo que creemos le va bien a la banda, creo que esa ha sido la dinámica a seguir, creo que ha funcionado bien y nos da para andar un rato más.

-Se los cataloga como rebeldes, ¿cómo se definen ustedes?

-No somos ejemplo de nadie, somos cuatro personas haciendo música libremente. Entiendo que la gente tenga una empatía con nosotros, o referencia política, pero sinceramente, no es que no nos responsabilicemos de lo que decimos, pero creemos que la música es mucho más libre, como para que simplemente seamos una banda de rocanrol y ya.