Hacen un cóctel de rock, cuarteto, reggae, más una porción de ska y otra pizca de heavy metal. Pero no les gusta definirse puramente por uno o por lo otro, simplemente son lo que suenan. Son Kapanga, una de las bandas emergentes de los 90 que más popularidad arrastra dentro y fuera del país. Llevan 17 años juntos y siguen tirando de la cuerda al ‘mono relojero’ afianzándose en cada etapa artística. Y lo demostrarán a su manera, en su reencuentro con el público sanjuanino que será este fin de semana en Rodeo. Allí harán un recital a puro escape con los temas clásicos y con adelantos exclusivos que formarán parte de su nuevo disco ‘Lima’, que saldrá próximamente este 25 de octubre a la calle. Martín ‘El Mono’ Fabio charló con DIARIO DE CUYO antes de que arriben a la provincia.
– ¿Cuál será la nueva propuesta que promete el próximo álbum?
– Se llama ‘Lima’ y es nuestro octavo disco de estudio. Ya se está escuchando el primer corte llamado ‘La crudita’ que es acompañado con 11 temas, que no sé explicarlos. No puedo definirlo con palabras. Nosotros la componemos y las grabamos, el rótulo y el estilo lo define el periodismo. Pasa que nosotros somos un anti-estilo. A nuestras canciones no le ponemos una definición, sólo invito a todos a que las escuchen y las sientan. Dentro de lo que es Kapanga, hay cosas que notamos novedosas, un aire nuevo que da frescura, por así llamarlo.
– Vienen trabajando mucho en causas sociales ¿Qué campañas realizan?
– Apadrino una ONG que tiene un proyecto llamado Música por la igualdad. Consiste en sacar un almanaque 2013 con imágenes de 12 bandas con las leyendas de 12 Derechos del Niño. Es a beneficio para construir un taller en la escuela de Pampa de Guanacos de Santiago del Estero. Allí figuran Los Auténticos Decadentes, Las Pelotas, Los Pericos y otros colegas más, porque en aquel lugar hay muchos pibes que están estudiando un oficio para fabricar embutidos y necesitan construir un frigorífico. Es una cuestión solidaria que puede lograr la música unir lazos y la chance para sumar nuestro granito de arena.
– Nunca fuiste a una escuela de música o conservatorio, pero ¿sacaste el título en cada recital vivido?
– Ni siquiera sé tocar un instrumento. Sólo canto, los demás se estudian todo y a la par de ellos fui haciéndome. Llevamos más de 1.100 shows y creo hoy estar a la altura de las circunstancias. Muchas veces veo los concursos de canto como La Voz Argentina y me parece que muchos cantan como la con… de la lora. Entonces me digo a mi mismo ¡Qué suerte tuve! Eso sí, te digo que hay algo que no se compra, no se aprende, ni se estudia, ni se enseña. Se trata de ‘la onda’, podés tener la más bonita voz del mundo, pero si la gente no caza la onda que transmitís, pasas de largo.
– ¿Cómo dejaste de consumir drogas?
– Es una historia larga, acudí a un rito umbanda. Lo hice y ayudó bastante, habrá que creer o reventar. Pero eso no fue lo importante. Para dejar la adicción tuve que buscar la solución en mi interior, ahí encontré la cura. Podés tener alguien que te ayude, te apoye o te aconseje, pero con total seguridad te digo que la salida está en uno. Me costó mucho encontrarla, pero se puede, pasaron 20 años y hoy puedo disfrutar de mi vida. De levantarme por las mañanas y ver a mis hijos, mi esposa y mis amigos con felicidad. No soy ejemplo de nada, ni para nadie. Es así hay que ponerle bola y voluntad, lo demás viene solo.
– ¿Por qué eligieron llamarse Kapanga?
– Porque así se llamaba un personaje de Titanes en el Ring, fue Kapanga, el misionero, el más berreta y malo de todos los luchadores. No tenía merchandising, ni canción de bienvenida. (Risas) Fue un antihéroe del programa ícono de nuestra generación. Marcó una época de nuestras vidas, al menos lo que pasamos los 40 pirulos. Con él nos reflejamos en el escenario. Y ese nombre está muy bien parado ahora. Por eso, somos los antihéroes del rock.
