Una mujer fue detenida en la madrugada de ayer por policías de la Agencia Regional Federal Cuyo de la Policía Federal, sospechada de prostituir a su hija de 13 años en su casa de un barrio en Caucete. En la redada realizada por efectivos de la sección Delitos Fiscales y Tributarios de la fuerza, también cayó el hermano de la sospechosa, porque en su poder tenía al menos 30 porros y pastillas de psicofármacos, dijeron fuentes ligadas a la investigación.
La investigación del caso se inició un poco más de dos meses atrás con una denuncia anónima, en la que se revelaba una perjudicial manera de vida para la jovencita en su propia casa.
En ese relato, la chica aparecía como una víctima más de su propia mamá quien, al parecer la explotaba en el comercio de la prostitución, una práctica habitual en la familia pues también la ejercían otras tres hermanas mayores de la niña, dijeron.
Con ese dato, los pesquisas comenzaron a vigilar los movimientos de la vivienda de la familia en el barrio Nikisanga, en Caucete. Y a través de escuchas y otras evidencias confirmaron que la versión anónima ameritaba la intervención judicial.
La evidencia arrimada ante la Justicia federal justificó una orden de allanamiento que comenzó a ejecutarse en los primeros minutos de ayer en conjunto con el área de Rescate y Asistencia a la Víctima de Trata del Ministerio de Desarrollo Humano. Y terminó alrededor de las 6 de la mañana, con la mujer detenida, con su hija rescatada y derivada a un hogar estatal, y con el hermano de la dueña de casa también preso por tener en su poder marihuana y pastillas usadas para drogarse, indicaron.
Ahora, las autoridades judiciales federales deberán decidir qué tipo de delitos atribuir a la sospechosa. En principio se supone que deberá defenderse como presunta autora del delito de trata de personas agravado, porque es la madre de la víctima, es decir alguien que en teoría debería cuidarla y mantenerla al margen de cualquier actividad delictiva.
