-Un nuevo título con Urquiza y venciendo a los últimos campeones como Jáchal, ¿qué sentís?
-Estoy muy contento por el título. Somos una gran familia en el club y haber ganado este título es una emoción muy grande para todos. Hacía un par de años que se nos venía negando (NdR: el anterior título fue en 2014) y ahora lo conseguimos. El club pasó en este tiempo por problemas grandes y, los que estamos, es algo lindo sentirse campeones. Ver a dirigentes llorar por el título fue algo especial.
-Además, compartís cancha con tu hermano, Emanuel, ¿ese es otro plus?
-Sí. El es mi único hermano y empezamos juntos en Urquiza, cuando yo tenía 10 años y él 12. Ser campeones juntos es único. También jugamos con otros chicos que nos conocemos desde pibes como Rodrigo Luna, que incluso es mi primo, Maxi Villafañe y Nahuel Mercado.
-¿Por qué el básquetbol?
-Tengo toda mi familia relacionada con este deporte y con Urquiza en particular. Mi abuelo, el ‘Pompo’ Brizuela y mi tío el ‘Pompito’ Brizuela, tienen mucho que ver con esto. En casa siempre el básquetbol estuvo presente y con mi hermano por eso seguimos el camino.
-¿A qué edad debutaste en Primera?
-Con 13 años. Pasa que Urquiza había salido campeón en el 2002 y para el año siguiente se pelearon entre los jugadores del plantel y no quedó nadie en el club. Entonces, debimos salir a jugar los más chicos de ese momento y ahí se dio la chance.
-¿Cómo era jugar dando tanta ventaja de edad, físico y experiencia?
-Duro. Al principio perdíamos por 50 puntos, pero después de tres años, en el 2006, ya nos metimos en la final contra Inca Huasi, que en ese entonces era el club a vencer. Perdimos la segunda final por un punto en nuestra cancha, de esa caída no me olvido más, fue la peor derrota desde que juego.
-¿Cómo fue tu carrera desde entonces?
-Estuve hasta los 16 años en Urquiza. De ahí me fui a probar y quedé en Petroleras, de la Liga Patagónica, donde jugué dos años. De ahí, ya con 19, a Libertad de Santa Fe para jugar en la Liga C. A los 20, llegué a Río III y fuimos semifinalistas en la Liga Cordobesa, que es muy fuerte en todo sentido. Con 22 años, tuve una prueba y quedé también en Nerja, en España, pero la situación del club se complicó y entonces decidí volver a San Juan. Desde ahí, regresé a Urquiza y hasta ahora sigo en el club.
-Igual, en la Liga Regional, estás jugando como refuerzo de Jáchal. ¿Cómo fue jugar contra ellos, siendo ahora compañeros en otro torneo?
-Tranquilo. Con mucho respeto, pero siempre dando la vida en cada pelota. Todos queríamos ganar.
-¿Te gustaría vivir de este deporte?
-Sueño con vivir de esto que amo como es el básquetbol. Ya tuve esa oportunidad desde los 16 hasta los 23 años y es lo que busco. Uno siendo profesional come bien, descansa bien, entrena bien, se preocupa solo de jugar y nada más. Ahora, es distinto todo.
-¿Cómo dividís un día tuyo?
-Trabajo en un comercio como cajero y tengo horario de cortado. Cuando salgo al mediodía me voy al gimnasio y luego almuerzo. Después, al salir por la noche, me voy al club a entrenar. Tengo mi hija, Nicole (3 años), que es un encanto, y siempre trato de darle el mayor tiempo posible e incluso a veces tienen que ir conmigo al club cuando entreno.
