Tras dos horas y 41 minutos sobre la pista central de Roland Garros, Juan Martín del Potro hizo un gesto de rabia con el puño, se sacó su cinta amarilla de la frente y envió un beso al cielo, consciente de la proeza que supone eliminar en París a Jo-Wilfried Tsonga, el mejor tenista de Francia, y avanzar a cuartos de final.
"Tengo que ir acostumbrándome a jugar en pistas grandes llenas de gente", explicó con voz humilde el de Tandil, quien ayer hizo de su servicio, con nueve directos y un 69 por ciento de primeros saques, su bastión tenístico para borrar de la cancha al ídolo local por 6-1, 6-7 (5), 6-1 y 6-4.
Ahora se enfrentará al español Tommy Robredo (17) por los cuartos de final del Abierto de Francia. Y en caso de ganar, el rival será nada menos que Roger Federer (2), si es que el suizo vence previamente a Monfils.
Ayer, el argentino sólo dejó que las gradas de París soñaran cuando el galo le ganó el segundo set en el desempate. Pero se recuperó en la tercera manga, quebrando el saque de su rival a la primera de cambio, y remató en la cuarta ante un Tsonga (9) que ya no estaba mentalmente en el Grand Slam de París.
"La clave fue que él sirvió mal", dijo el quinto mejor tenista del mundo, en un partido que valoró como el mejor que hizo hasta ahora.
Del Potro, a pesar de los casi dos metros de altura que le hacen llamar la atención allá por donde pasa, prefiere ser discreto, como otros muchos que tenistas que, con tanto candidato al Grand Slam muerto en el torneo, optan por jugar la baza de tapados.
"No creo que sea favorito" frente al español Tommy Robredo, el "especialista" en tierra batida contra el que se medirá Del Potro. "El es un experto en polvo de ladrillo y viene haciendo una muy buena temporada. Sabe jugar aquí, viene con mucha confianza, así que yo debo hacer lo mío", apuntó Delpo, que mantiene su sueño intacto de ganar en París.
Fuentes: EFE, Télam.
