Enrique Alfonso Severo, de 50 años, fue la noticia destacada ayer en medio de la tensión por las protesta de gendarmes y prefectos. Se temía lo peor tras su desaparición en la noche del miércoles porque era un testigo clave que tenía que declarar ayer en el juicio por la muerte de Mariano Ferreyra. Su caso desató una ola de preocupación política y social comparable al caso de Jorge Julio López, ocurrido hace seis años.
No era para menos. Su auto había sido encontrado abandonado y con las llaves puestas. Pero, aunque su desaparición por casi 24 horas pudo tratarse de una señal de tinte mafioso, anoche apareció con vida, maniatado y golpeado. Su familia se preocupó porque temía que había sido víctima de un secuestro ya que recibió amenazas telefónicas en los últimos tres días.
Afortunadamente Severo fue encontrado en una remisería de Gerli, que comparten Avellaneda y Lanús, a pocas cuadras de su casa, a donde había llegado por sus propios medios.
El exgerente de la empresa Ferrobaires debía declarar en el juicio oral por el crimen de Ferreyra -militante del Partido Obrero- sobre cuestiones clave relativas a los vínculos entre la dirección de la Unión Ferroviaria, conducida por José Pedraza, y la patota que atacó a manifestantes de izquierda el 20 de octubre de 2010.
En 2010, durante la instrucción, Severo dibujó un croquis en el que revelaba cómo funcionaba la patota y explicó cómo se guardaban armas en talleres ferroviarios y se practicaba tiro.
“Salió de casa, en Sarandí (Avellaneda), a eso de las once y media de la noche, para ir a diez cuadras, a la casa de la madre de mi hijo, pero nunca llegó”, aseguró Gastón Severo, su hijo.
La sospecha se reforzó por la tarde cuando el auto de Severo, un Renault Clío cinco puertas, color negro, con patente HSA137, fue hallado abandonado en Sarandí, con las puertas cerradas y las llaves puestas. También se encontró dinero y documentos, un escenario que planteaba que el hombre no se habría ido por su propia voluntad.
Anoche, al cierre de esta edición, el fiscal, Elvio Laborde, se dirigía al lugar donde apareció Severo para tomarle declaración y determinar las circunstancias de su desaparición.
