El juez federal Miguel Angel Gálvez procesó al exsecretario federal Carlos Héctor Tacca, por actuar de manera negligente y permitir con esa actitud que un exempleado de la Secretaría que estaba a su cargo el ya detenido, Sergio Puentedura, sustrajera 36,663 kg de marihuana, 877 porros, 2,275 kg de cocaína y más de 40.000 pesos, entre los años 2010 y marzo de 2015. Según fuentes judiciales, el magistrado ordenó además embargar los bienes del sospechoso por una suma de 100.000 pesos.
Entre las pruebas que complicaron a Tacca, se destacan los testimonios de la actual secretaria Laura Farina y de otros empleados. Esos testigos dijeron que Tacca dejaba en un cajón abierto de su escritorio, las llaves de las habitaciones donde iba a parar la droga. Y detrás del Código Civil de una estantería, las llaves de la caja fuerte donde se guardaba el dinero. Y que cualquier empleado podía acceder a ellas.
Así, el juez adhirió al planteo del fiscal general Francisco Maldonado, quien sostuvo que a Tacca, por ley, le correspondía la custodia de los valores (drogas y dinero) y también el seguimiento y el control de las causas a su cargo, y eso implicaba la vigilancia del trabajo de los instructores de esos expedientes, como Puentedura.
El magistrado entendió también, igual que el fiscal, que ese control del trabajo de los empleados (y de los secuestros de droga y plata), debió hacerlo por otra razón de peso: la orden que había dado en 2011 el juez Leopoldo Rago Gallo, para que se enviara al banco el dinero secuestrado. Y se extremaran las medidas de seguridad, a la luz del primer caso escandaloso de sustracción de estupefacientes y dinero detectado en el mismo juzgado: el que complica a otro exempleado, Rogelio Videla.
‘Tacca, con su actitud negligente y excediéndose en su confianza hacia Puentedura, permitió que éste pudiera disponer libremente de bienes de propiedad del Estado y del cual Tacca era garante de su custodia’, afirma el juez en su fallo.
Al declarar asistido por un defensor oficial, Tacca había intentado desligarse con el argumento de ‘la confianza’ que tenía en Puentedura. Ahora, un tribunal superior deberá decidir si confirma o no el fallo de Gálvez.
