Dos horas antes del partido ya caminaban por las adyacencias del estadio de Gimnasia los hinchas sanjuaninos.
Pocas camisetas a la vista para evitar disturbios, sumado al frío de La Plata. El chori o la hamburguesa fueron su almuerzo y de apoco fueron ingresando para copar, al momento del partido, el sector que le dieron. Eran 2.500 almas (fue la cantidad de populares que recibieron) que cantaron todo el tiempo para terminar en un llanto tras el pitado final de Baldassi.
Allí sí, en las tribunas, dejaron florecer el verde y negro en sus vestimentas, apoyados en las innumerables banderas. Así se hicieron sentir y por momentos parecían locales ante el llamativo silencio de la parcialidad de Gimnasia.
15 colectivos grandes, 10 colectivos chicos, combis, más varios particulares en sus movilidades propias, le dieron presencia para que los jugadores no se sintieran solos en su gesta histórica.
Explotaron con el gol de Penco, sufrieron con el empate de Vizcarra y transpiraron con los cuatro minutos que adicionó el árbitro Héctor Baldassi.
El final, fue con el canto contenido, que estalló con el ascenso consumado. El “vamos a volver”, se trasformó en un “somos de Primera”.
Los jugadores quisieron ir a ofrendarles la vuelta a Primera a los hinchas que estuvieron en el estadio, pero la Policía se los impidió para evitar inconvenientes. Sin embargo ellos los fans- no se retiraron del estadio y esperaron a que los jugadores salieran para dar la vuelta olímpica. La misma que nunca llegó porque los locales pusieron candado en el ingreso a la cancha desde el vestuario y la unión con los hinchas debió esperar. Fue detrás de la popular, con los jugadores en una cancha de tenis y la parcialidad en lo alto de la pupo.
Juntos cantaron, deliraron y fue el festejo que los jugadores e hinchas se debían y que al final concretaron, porque la unión hizo la fuerza de estos 2.500 hinchas que al Verdinegro lo siguen a todas partes y que ayer, no podían estar ausentes.
