El terremoto del 24 de agosto pasado en la región central de Italia, ha dado lugar a la utilización de nuevas tecnologías en el proceso de evaluación de los daños patrimoniales. Tras de rescate de personas, con un saldo de 255 muertos y varios centenares de heridos, se comenzaron a utilizar drones para observar el estado en que han quedado las iglesias y edificios públicos que datan de la Edad Media, con el objeto de evaluar la posibilidad de restauración.

Los drones, por ser aparatos voladores no tripulados, posibilitan recorrer los templos y obtener importante información sobre el estado en que se encuentran en el exterior y su interior. Los datos son sumamente valiosos ya que sin necesidad de que cuerpos especiales se arriesguen a entrar en esos edificios, se puede conocer cuáles son los sitios más seguros y desde donde se pueden comandar los trabajos de consolidación y restauración correspondiente. Además agilizan la labor, ya que de acuerdo al número de construcciones en la zona, de realizar esas verificaciones en forma personal demandaría mucho tiempo.

El trabajo se ha iniciado en las iglesias del pequeño pueblo de Amatrice, conocido como el de las 100 iglesias, y miembro destacado del prestigioso club de los 244 ‘Pueblos más bellos de Italia” junto a otra de las localidades devastadas por el terremoto, Nursia.

Es importante observar como la tecnología va incorporando paulatinamente mejoras en los sistemas de trabajo tanto para rescate como para la evaluación de daños, con lo que de ahora en más se acelerarán los tiempos en los procesos de reconstrucción que se demanda cada vez que hay una catástrofe natural el cualquier parte del mundo.