Luego de padecer el dolor de su cuerpo lesionado, finalmente Víctor Nobre logró sortear un cúmulo de dificultades tras su operación de cadera y fémur hace unas semanas. Lejos y muy atrás, quedaron esas difíciles horas en el quirófano y en terapia intensiva. Hoy, se encuentra descansando y retomando lentamente su vida cotidiana junto a su familia luego de la exitosa intervención a cargo del médico oncotraumatólogo Sebastián Bettera.

El poeta y orfebre reconocido de San Juan se encuentra en plena etapa de recuperación física. En su hora libre, recibió a DIARIO DE CUYO en su casa y contó, con muy buen estado de ánimo, su experiencia: "La recuperación va lenta, pero le pongo mucha pila, tengo muchas ganas de salir adelante. Antes de la operación, la pasé muy mal. El dolor fue terrible, pero un hecho casi mágico, el dolor se fue. Ahora estoy tratando de que mi cuerpo acepte la prótesis, no es sencillo como parece, pero de a poco me voy acostumbrando", dice Nobre, quien regresó a su casa hace unos 15 días.

Recibe al kinesiólogo todos los días, también hay sesiones con el psicólogo. Su dieta es normal, puede moverse por sus propios medios, pero sin apuro, ya que debe caminar con andador que es lo único que, por el momento, lo sostiene en pie. "Estuve postrado en la cama sin poder moverme durante meses, por lo que debo recuperar masa muscular, ejercitar mis brazos. Tengo para unos 7 meses o más para superarlo, así que tengo que armarme de santa paciencia", expresa.

También, Víctor describió el tormento que sufrió antes de entrar al quirófano: "Era una cosa de locos, me llenaba de morfina todo el tiempo, el dolor que tenía era insoportable. En mi mente no quería nada más que el dolor desapareciera. Pasaba muchos momentos de delirio, porque las drogas eran excesivamente fuertes. Ahora todo eso pasó y tengo mucha lucidez y una visión más esperanzadora de la vida. Siento que mi cuerpo está entero nuevamente y no partido en dos como antes".

El estado de salud de Nobre tomó estado público a raíz de un inconveniente con la obra social DAMSU a la que pertenece y que fue solucionado oportunamente, ya que la entidad aprobó el costo de la prótesis y se hizo cargo del presupuesto total de la cirugía, estimado en 98 mil pesos. Los huesos del artesano estaban seriamente lesionados (tuvo quebradura de fémur) a causa de una metástasis originada por un tumor en el pulmón, enfermedad de la que deberá tratarse posteriormente mediante quimioterapia.

Durante la recuperación, Víctor aprovecha el tiempo para entretenerse con la radio, lectura de libros, su conexión a Internet e intensas partidas de Ajedrez con sus hijos. "Soy tranquilo, la ansiedad la tengo bastante manejada", dice pacientemente y agrega: "No quiero dejar pasar sin agradecer eternamente al presidente Leonardo Drazic y todo el Consejo Directivo de DAMSU. Se portaron de diez y no puedo quejarme de nadie, ni de nada en este momento".

"Este tratamiento es un desafío en sí mismo que me llevará tiempo. Ya veré cómo se plantea el futuro, pero puedo decir que tengo un espíritu luchador", aunque al margen, siente nostalgia por momentos: "Me visitan los amigos, me ayudan los nietos, todo suma. Pero el taller es lo que más extraño. Deberá esperar por mí un rato más… volveré, eso seguro", manifestó con una sonrisa en su rostro.

El apoyo de su familia fue crucial. Sara Berenstein, su compañera, alumna y esposa lo cuida constantemente. El artesano y escritor autodidacta de numerosas obras en español como en portugués, disfruta de la tranquilidad de su comedor. Almuerza normalmente y siempre tiene al alcance de su mano los teléfonos para mantenerse comunicado todo el tiempo con su gente.

En su interior, sabe que le espera una prueba más que superar, la de su cáncer, pero sin dudas, el paso que dio después de la operación para él fue "muy importante y esperanzador".

HUGO ELIZONDO