Darío Angel Torres Mereles, un joven de 15 años que vivía con su humilde familia en la Villa Las Mercedes, en Rivadavia, fue asesinado de 4 puntazos ayer por la madrugada en el mismo departamento, a la salida de una fiesta clandestina.

Darío se topó con un excompañero de secundaria, el "Pocitano’ (15) con el que tuvo problemas. En realidad, según la Policía, fue un encuentro que buscó ese rival: "Me había patoteado con otros hace como un año por eso cuando lo ví, me volví loco’, habría dicho el homicida cuando lo atraparon en barrio Meglioli, con otros dos menores.

Fue una trifulca desigual, porque el "Pocitano’ usó un cuchillo tipo carnicero para liquidar el pleito y también para herir al hermano de la víctima (Iván, 17 años) cuando intentó defenderlo.

La propia antesala de esa reunión parecía presagiar problemas: "Nada de negros, nada de camperones, nada de zapatillas con cápsulas (…)’, advertían en el Facebook. Y la fiesta terminó tan pronto como empezó, porque a los policías nunca les cerró que un cumpleaños convocara a tantos jóvenes. Por eso fue que el organizador de la juntada también quedó preso, dijeron fuentes policiales.