La conservadora Propuesta Republicana (PRO) afronta hoy el desafío de mantener el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, su principal bastión electoral, donde una derrota podría socavar las aspiraciones de su líder, Mauricio Macri, de dar el salto a la Casa Rosada.
Aunque también hay elecciones en Córdoba, La Rioja y Corrientes, los comicios en la Ciudad, cuarto distrito electoral del país, tienen una importancia estratégica, no sólo por la importancia simbólica de gobernar la capital sino porque es un test fundamental para Macri.
Más de 2,5 millones de electores, el 8% del padrón nacional, están convocados a las urnas para elegir entre cinco
candidatos.
Las encuestas coinciden en que el alfil de Macri, Horacio Rodríguez Larreta, logrará el primer puesto, tal como sucedió en las primarias del pasado 26 de abril, pero sin alcanzar el 50% más uno de los votos necesarios para evitar el balotaje del 19 de julio.
Detrás, dos candidatos sueñan con entrar en la segunda vuelta: Martín Lousteau, del frente de centroizquierda Eco y quien fuera ministro de Economía durante el primer mandato de Cristina Fernández (2007-2011), gobierno del que ahora es opositor, es el que tiene más chances de meterse en el balotaje. Según los sondeos, tercero en intención de votos se coloca Mariano Recalde, presidente de Aerolíneas Argentinas y postulante del kirchnerista Frente para la Victoria.
En las primarias del pasado 26 de abril, el PRO se proclamó vencedor con el 47% de votos, seguido de Lousteau, la gran sorpresa de la convocatoria, con un 22%, y del oficialismo, desplazado a un tercer lugar con un 18,7%.
El balotaje es moneda común en las elecciones porteñas. Así llegó Macri a la alcaldía en sus dos mandatos.
En la historia de las elecciones en la Ciudad, desde la sanción de la Constitución de la CABA en 1997 en la que se estableció el sistema electoral de mayoría absoluta y balotaje, nunca se ganó en primera vuelta.
La primera elección que se celebró con este sistema fue la del año 2000 cuando el candidato Aníbal Ibarra (Alianza UCR- Frepaso) obtuvo el 49,41% de los sufragios contra el 33,08% de Domingo Cavallo (Acción por la República). No obstante el resultado, la fórmula Domingo Cavallo-Gustavo Béliz renunció a presentarse en el balotaje.
También hubo segunda ronda en 2003, 2007 y 2011.
En los últimos comicios generales, Macri logró la reelección junto a María Eugenia Vidal, al lograr el 63,3% de los votos, sobre el 35,8% obtenido por la fórmula kirchnerista compuesta por Daniel Filmus y Carlos Tomada.
Esa es precisamente la jugada que busca Lousteau, que llama a los votantes a pensar en los beneficios de la segunda vuelta. En tanto, el kirchnerismo ha tomado al exministro de Economía como objetivo a batir, con una agresiva campaña en su contra en la que le atribuyen el conflicto que enfrentó a las patronales agrarias y al Gobierno durante meses y provocó una grave crisis política e institucional en 2008. Hasta la presidenta, Cristina Fernández, ha entrado en los ataques a Lousteau, a quien esta semana calificó de “desagradecido” sin nombrarlo y acusó de “hacer mal los números” que desembocaron en una crisis que “casi nos hace volcar”.
