La semana pasada, desde el Instituto Nacional de Vitivinicultura anunciaron que en los próximos días se reunirá la Comisión Asesora Técnica para definir el camino a seguir respecto al proyecto de modificación complementaria a la ley de la implantación de la variedades tintoreras, que en muchos casos son utilizadas indiscriminadamete para teñir vinos de mala calidad. Prometieron alternativas: la más fuerte, la prohibición de implantación de estas variedades sobre las que hay una percepción de difícil consenso, aseguraron desde el INV.
Es que según cifras del Censo Vitivinícola, sólo en la última década, una de las uvas tintoreras por excelencia, la variedad Aspirant Bouchet, pasó de tener 1,6 hectáreas en San Juan a 498,2 hectáreas, lo que significa un salto de nada más ni nada menos que 31.062%, superando por lejos el crecimiento de la superficie de cualquier otra variedad de uvas. Mientras que en Mendoza, el escenario es también similar: de 221,8 hectáreas en el 2000 a 2.422,5 hectáreas en la actualidad, lo que equivale a un incremento del 993,6%.
Otra de las alternativas que se manejan, es tener una reglamentación complementaria que permita al INV poner un límite ‘porcentual‘ a la presencia de estas variedades. Por encima de ese porcentaje, que se pague en consecuencia una multa por la infracción de sobrepasar los límites permitidos. ‘He tomado la decisión de resolver éste tema antes de fin de año‘, advirtió Guillermo García, titular del INV, quien agregó, ‘estamos esperando la evaluación del INTA y la Facultad de Ciencias Agrarias de la Mendoza, y con esas opiniones nos sentaremos con todos los sectores -incluso el político- para definir el tema de las tintoreras’.
