Entre tantas malas que viene afrontando el sector olivícola, con una merma histórica a consecuencia de las heladas tardías y serios problemas de competitividad, apareció una buena noticia para el sector: finalmente y tras gestiones de las autoridades sanjuaninas, el Gobierno riojano decidió no ponerle trabas a la salida de aceitunas de su provincia. La resolución es clave y le está permitiendo a los industriales sanjuaninos hacerse de materia prima para la temporada de elaboración de aceitunas conserveras, y desactivó la preocupación que se había generado en los 19 establecimientos locales.
La medida fue encarada con la idea de proteger la industria en La Rioja, también golpeada por el clima que dejó raleadas las plantas y puso en jaque a los empresarios de esa provincia.
En la Cámara Olivícola de San Juan respiraron con la resolución pero son cautos porque saben que, en general, en mayor o menor medida en todas las provincias fuertes en este cultivo está faltando producción, así que saben que es muy probable que sea poco el volumen que puedan transportar desde La Rioja.
Para salvar esta temporada, desde el Ministerio de Producción local y el propio gobernador Gioja se pusieron a fines de febrero a la cabeza de las negociaciones con sus pares riojanos, sabiendo de antemano que el decreto ya estaba firmado por el gobernador Luis Beder Herrera. Eso sí, al momento de los primeros contactos había una puerta abierta para torcer la decisión: aún no estaba publicado en el boletín oficial. Ese punto fue determinante, aunque suben por estos lares que cualquier presión interna en tierras riojanas puede complicar el panorama y por eso todavía mantienen la cautela. De todas maneras, van a privilegiar sólo aquellos que, año a año, han mantenido un vínculo comercial con productores riojanos.
El escenario en las fincas con olivos no es bueno y los números reflejan la depresión que está viviendo este nicho de negocios. De 22.000 hectáreas productivas que hubo 6 años atrás, hoy apenas están realmente activas unas 13.000 ha, no más; el resto fueron abandonadas o, directamente, arrancadas las plantas. El tema es que las variedades específicas para conserva llegan sólo a 4.000 o 4.500 ha, y con esa producción no se abastece la demanda local y allí es donde los industriales sanjuaninos miran a La Rioja, que es la provincia olivícola más cercana. De otra manera, deben ir más al Norte, a Catamarca, pero el precio del flete pone contra las cuerdas la ecuación financiera de los empresarios.
‘’Los camiones con aceitunas de La Rioja a San Juan están pasando normalmente, no hay traba. Igual, tenemos claro que tal vez los riojanos utilicen casi toda la aceituna y sea poco lo que se pueda comprar’’, avisó el presidente de la Cámara Olivícola de San Juan, Esteban Durand.
Por más que este sea un año malo, desde la entidad aclararon que inclusive en las temporadas de buenos rindes los empresarios locales se valieron de las aceitunas riojanas para poder cumplir con los compromisos que tenían contraídos.
