Apenas con una bufanda que le cubría los hombros sobre el saco y la misma sencillez en el vestir de la jornada anterior, el Presidente uruguayo José Mujica llegó ayer al Centro Cívico para participar de la 39na reunión de Presidentes del Mercosur y realizó una encendida defensa de la integración de los pueblos. "Falta la reunión de las masas -dijo- porque nuestros pueblos no cortan carreteras ni paralizan fábricas por la integración".

A lo largo de un discurso que duró cerca de 7 minutos y que pronunció en su lenguaje simple y con hablar pausado, Mujica hizo hincapié repetidas veces en "las tareas que quedan por hacer". "Construir un nuevo edificio -ejemplificó- cuando se viene de una historia atomizada, recortada, requiere de compromiso, devoción y paciencia". Luego reclamó la acción de las "fuerzas políticas progresistas en el sentido profundo del término" para lograr esa integración de los pueblos que fue el eje de su mensaje.

"Todavía nos falta mucho llegar al corazón de nuestro pueblos -enfatizó- y ninguna victoria estará asegurada hasta que nuestros pueblos estén asegurados y se den cuenta de la brutal conveniencia desde el punto de vista estratégico de la integración".

Con frases sencillas pero categóricas, el Presidente uruguayo puso como ejemplo la necesidad de trabajar por la integración intelectual. Aludió a las universidades, de quienes reclamó que "todavía no cultivan la integración de la inteligencia y no hay soldadura definitiva si la inteligencia no se integra".

Mujica también dedicó un párrafo a alabar la actitud de los Gobiernos de Argentina y Brasil, de quienes dijo que "tuvieron el coraje de sepultar viejos chauvinismos nacionales y empezar a estar a la altura de los desafíos que significa la costumbre de empezarnos a juntar y ser alguien en esta Amércia Latina". "Dentro de unas cuantas décadas -profetizó- recién se darán cuenta lo difícil que ha sido dar vuelta la página de la historia chauvinista, donde cada república se creía el centro del universo y donde intentamos construir un nuevo centro".

Mientras era seguido con atención por los demás jefes de Estado, que asentían con gestos a cada frase suya, el uruguayo hizo alusión a la reciente resolución del conflicto que su país mantuvo con Argentina por las papeleras. "Benditos sean los conflictos", dijo con su particular modo de expresarse, y agregó que esta situación obligó a los dos países "a inaugurar una política-verdad de saber cuál es la realidad de uno de los grandes ríos que componen nuestra historia. Hemos hecho un acuerdo que es mucho más que un acuerdo: empujados por la realidad, hemos arrancado una política que es fundamental para las generaciones que van a venir".

Antes de terminar con una expresión de deseo ("quisiera vivir muchas décadas más porque la changa es gigantesca") que arrancó el aplauso de todos los Presidentes, Mujica propuso una redefinición para el Mercosur: "Algunos pensaron que este es un negocio de intercambio. Y seremos algo en un mundo que se estrecha si somos capaces de irnos juntando, de construir conocimiento, cultura, obviamente de construir economía, pero de construir poder en el sentido hondo y determinante del término, que no es multiplicar las botas militares sino multiplicar la capacidad de hacer de nuestras masas y recursos".