Horas después de que la jueza María Inés Rosellot dictara su procesamiento por los delitos de administración fraudulenta y cohecho, anoche se esperaba que el abogado Santiago Graffigna recuperara la libertad. El profesional está detenido desde hace casi dos meses como sospechoso de estafar a algunos de sus clientes en juicios de expropiaciones y a pesar de que su situación procesal se complicó, la jueza le concedió la excarcelación por entender que ya no hay peligro de que obstaculice el avance de la investigación. Previo a su liberación, tuvo que pagar una fianza de 300 mil pesos.

La jueza explicó ayer que procesó a Graffigna porque “hay elementos firmes que indican que cometió los delitos que se le imputan”. La acusación por administración fraudulenta se debe a que supuestamente les rindió a sus clientes mucha menos plata de la que la Provincia pagó por los terrenos que les expropió. Y la de cohecho, dijeron en Tribunales, debido a que presuntamente presionó a testigos para que no declaren en su contra.

Los delitos son excarcelables, porque conllevan una pena mínima menor a tres años. En la práctica implica que si Graffigna es encontrado culpable, no irá a la cárcel y que en todo caso, deberá cumplir una condena de prisión en suspenso.

El caso que involucra a Graffigna y a su ex socio, Horacio Alday, se desprende directamente de la megacausa de expropiaciones de terrenos que se disparó por una denuncia de la administración giojista. En Casa de Gobierno sospechan que en los juicios actúa una red de jueces, funcionarios y abogados que se ponen de acuerdo para que el Estado pague millones por inmuebles que valen mucho menos. En la causa fueron llamados a declarar propietarios de terrenos expropiados y cuando alertaron que recibieron plata de menos, Rosellot abrió un nuevo proceso para investigar al ahora imputado.

Al cierre de esta edición estaba previsto que Graffigna dejara el Penal de Chimbas, según informaron sus abogados defensores. El profesional fue detenido el 25 de abril. Rosellot había ordenado su captura y tras permanecer oculto de la Policía Federal un tiempo, se presentó voluntariamente ese día en la Central de Policía de la provincia y quedó bajo arresto.

La magistrada le había rechazado un pedido de eximición de prisión y otro de excarcelación, por considerar que podía volver a presionar a testigos y de esta forma, entorpecer la investigación. Pero como ya le terminó de tomar declaración a las personas que supuestamente fueron víctimas de coacción por parte de Graffigna, ayer decidió dejarlo en libertad.