Desde la "falla de vestuario" de Janet Jackson cuando dejó ver uno de sus senos en vivo y directo para más de 1 millón de personas durante su actuación en la previa de una final del Super Bowl en 2004 que un vestido provocaba tanto debate. Pero no será uno, sino tres vestidos los que Kate Middleton está preparando para su boda con el príncipe Guillermo de Inglaterra.
Todas las novias quieren que su vestido sea una gran sorpresa, pero si se trata de la futura reina de Inglaterra el secreto debe ser guardado aún con más celo. Por eso nada mejor que tener varias opciones por si las alarmas se disparan.
De esos tres trajes de los que se habla, parece que dos serán los que luzca Kate, el otro se quedará en el armario. La novia llegará a la ceremonia con un modelo con el que además acudirá al almuerzo que ofrecerá la reina Isabel, pero está previsto que se cambie para la cena que dará el príncipe Carlos.
Desde hace varias semanas, en torno al vestido de novia de Kate hay desplegada una operación de alto secreto en la que participan agentes de la policía británica. Todo con tal de preservar el diseño preparado para el 29 de abril, el gran día de la boda real.
El veterano diseñador Bruce Oldfield, la directora creativa de Alexander McQueen, Sarah Burton, Alice Temperley y hasta Jasper Conran han sido nombrados todos como posibles diseñadores del vestido. Y ahora una diseñadora relativamente desconocida, Sophie Cranston, está en el tapete.
La tradición obliga y por eso nadie duda de que el diseñador elegido por la novia será británico. En todas las quinielas la gran favorita es Sarah Burton, la actual responsable de la firma Alexander McQueen tras la muerte de su fundador. Ella ha negado que esté trabajando en el asunto, pero no puede decir lo contrario, sería romper parte del secreto.
El diario británico The Telegraph asegura, sin embargo, que Sophie Cranston, creadora de la firma Libélula Studio, es la elegida. Cranston creó su sello en 2002. Tiene 34 años y una tienda en Chelsea, aunque comenzó trabajando para Alexander McQueen. Ya en algunas ocasiones se ha visto a Kate luciendo diseños de la marca Libélula Studio. Entre las clientas de esta firma se encuentra la actriz Emma Watson.
Middleton llevó un abrigo de Libelula a la boda de un amigo a principios de este año.
Si opta por Cranston, Kate estaría siguiendo los pasos de la fallecida madre de su prometido, la princesa Diana, quien eligió a una diseñadora relativamente desconocida, Elizabeth Emanuel, para que diseñara el vestido para su matrimonio con el príncipe Carlos en 1981.
Emanuel recordó este año que el intenso interés de los medios en el vestido requirió de estrictas medias de seguridad.
Dijo que tenía que estar custodiado todo el tiempo y que tuvo que colocar el vestido de Diana en una caja de seguridad todas las noches para defenderse de los periodistas que acamparon en la puerta, quienes miraban embobados por las ventanas y hurgaban en los cubos de basura en busca de pistas.
"Solíamos dejar partes de diferentes hilos de colores y otras cosas para despistarlos y tuvimos que poner persianas para que la gente no pudiera mirar por las ventanas", dijo Emanuel.
Aunque no es un nombre familiar, Cranston tiene fuertes credenciales. Ex diseñadora Graduada del Año – un premio que comparte con la figura de John Galliano – trabajó con McQueen y Temperley antes de fundar Libelula después de mudarse al sur de España para aprender flamenco y español.
Otro de los nombres que se apuntan en la lista de diseñadores futuribles es el de Jasper Conran: "Yo haría con Kate Middleton una visión del estilo inglés", ha dicho el modisto, que a los 19 años creó su propio sello tras formarse en la prestigiosa escuela Parsons de Nueva York.
Lo que sí se sabe es que Catherine (Kate) llevará el pelo suelto el día de su boda con Guillermo. James Pryce, estilista del salón de belleza Richard Ward, ha revelado que la novia se ha decantado por una melena semirecogida.
