Las expresiones culturales de un pueblo son de gran interés para la mayoría de los viajeros. En ellas están incluidas las bellas artes, la música, la danza, las artesanías, los alimentos, bebidas, industria y la faz comercial. Sin duda esta recorrida singular representa una experiencia enriquecedora no sólo por el bagaje de conocimiento, que llevarán luego de su viaje sino porque ha posibilitado quizás uno de los propósitos más enaltecedores de la actividad turística: favorecer el encuentro entre los pueblos a la vez que establecer vínculos con otras personas ya sea de la comunidad anfitriona o de otros lugares que hallan coincidido en la estadía que debiera ser inolvidable.
Una planificación inteligente y estratégica del turismo incluye la construcción de instalaciones que inviten al turista y también posibiliten el rápido acceso a las mencionadas manifestaciones culturales, cuyos perfiles singulares no deben significar tedio sino por el contrario otra forma de la recreación y el descubrimiento de los valores propios. Se ha comprendido esta idea que se ha concretado magníficamente durante el periodo de vacaciones de verano con el apoyo del Gobierno de San Juan, de la municipalidad de la Capital; de otras comunas invitando al turista a conocer San Juan desde sus más íntimas raíces. Este enfoque que pareciera ser frágil en su fundamentación no es en realidad así porque ofrecer una diversidad de iniciativas, proyectos y realizaciones es útil y ayuda a mejorar la interrelación entre la idea primigenia de los valores del turismo y las realidades más prósperas que deben ofrecerse como una posibilidad más para que retornen a nuestro terruño con la certeza de encontrar nuevas vías de posicionamiento de la provincia, el país y el exterior.
