El arquitecto Jorge Rossini (53) se había levantado al baño hacía minutos y estaba despierto cuando lo sobresaltaron dos grandes estruendos en su propia casa. ‘¡¿Qué pasa?!’, preguntó a gritos, mientras avanzaba hacia el living comedor donde ya estaban las luces prendidas. ‘Callado, callado’, le respondieron antes de que cruzara la puerta de la cocina. En el acto, Rossini retrocedió, le puso llave a esa puerta y también a otra del living comedor. Y con su mujer y su hija se encerraron con llave en sus dormitorios, rogando que los delincuentes no subieran hasta la habitación de la planta alta, donde dormía su hijo. Para entonces el joven, ingeniero, también se encerraba con llave. Varios vecinos habían escuchado también el estruendo que habían causado los delincuentes al romper una hoja de la puerta de madera de la casa del profesional. Y al igual que las víctimas, más de uno llamó a la Policía, pero a los ladrones eso no les importó. En poco tiempo (Rossini calculó un minuto) se alzaron con un televisor LED de 40 pulgadas, dos notebooks, dos celulares, un reloj pulsera, una campera, el maletín con documentos y un pendrive del trabajo del dueño de casa y otro de su esposa que es docente (es lo que más quieren recuperar), además de llevarse las billeteras del arquitecto y su hijo con un total de 1.600 pesos.
‘Fueron dos estruendos terribles, la verdad que pasamos un momento de terror. Nos extrañó que la perra (una doberman) no ladrara ni hiciera nada, a lo mejor se asustó, pero es increíble y también indignante la situación que vivimos. Para mí que a los tipos les daba igual que hubiera o no gente en la casa’, dijo ayer Rossini.
Todo pasó alrededor de las 5.30 de ayer en la casa familiar de la calle San José, en Desamparados, Capital. Y hasta lo que pudo reconstruir la Policía, la principal hipótesis es que a la vivienda ingresaron tres sujetos que cargaron las cosas de valor que hallaron en el comedor y corrieron hasta la esquina del cruce con Perito Moreno, donde los esperaba un cómplice en un vehículo.
