Una esfera de hierro de 4,75 metros de diámetro rodeó la ciudad montada en un camión, para llegar desde la metalúrgica en la que la armaron hasta el autódromo El Zonda-Eduardo Copello. Allí será uno de los elementos más importantes en el espectáculo de cierre de la Fiesta Nacional del Sol. Para llegar a destino recorrió 36 km en tres horas y media. Se necesitó un operativo especial de la Policía y de Vialidad Provincial y circuló por un camino cuidadosamente diagramado para pasar sin chocar con puentes, carteles, cables y árboles.

La esfera será una de las protagonistas del show en el cierre de la fiesta. Según comentó el secretario de Turismo, Dante Elilzondo, sobre ella harán algunos de sus trucos de teatro aéreo los 20 bailarines que demostrarán su destreza en el espectáculo.

Para el traslado, los miembros de Vialidad y de la Policía tuvieron que idear el camino que recorrerían con precisión. Es que, por su altura, la bola no podía pasar por cualquier lado. Por eso, desde la calle General Mosconi, en el lateral de la ruta 40, hasta el autódromo, recorrieron 36 km, 12 más que los que tiene el camino más corto.

El recorrido comenzó por el lateral Este de la Circunvalación, a las 13.30. Adelante del camión iba un policía en moto. Detrás de él, dos camionetas de Vialidad; luego iba el camión y atrás un auto de la Policía.

Sobre el acoplado, tres chicos armados con una caña larga con un gancho en la punta levantaban los cables y corrían las ramas de los árboles para que pasara la esfera.

El camino siguió por el lateral Este de la Circunvalación. El viaje recién empezaba y las personas que tenían la tarea de levantar los cables ya tomaban agua helada con desesperación porque el Sol de la siesta pegaba fuerte.

Después, pasó por el medio del barrio Las Lilas y fue donde la gente se sorprendió. Los niños alertaron a sus padres sobre lo que estaba pasando por la calle. Poco a poco, los vecinos comenzaron a salir o a asomarse por la ventana sin entender para qué era esa bola, hacia dónde iba y por qué tanto revuelo.

El camión salió detrás del matadero y subió a la ruta 40, pero a escasos metros bajó y circuló por el lateral. Luego, cruzó la ruta y tomó por la calle Centenario. Esa arteria fue uno de los sitios en los que más se demoró, por la gran cantidad de cables que la cruzan.

Después de la Costanera, donde el camión pudo tomar más velocidad, llegaría la parte más difícil: transitar por la Avenida Libertador, en la zona de Marquesado. Los operarios que movían los árboles y los cables ni siquiera subieron al acoplado en ese sector, se movían caminando al costado para poder trabajar.

Después, la bola pasó por el Jardín de Los Poetas. Allí el camión tuvo que transitar en contramano, porque del lado derecho había demasiados árboles.

Por fin, casi a las 17, la bola llegó al autódromo. Ahí estará hasta el próximo 27 de febrero, cuando se realice el espectáculo de cierre de la Fiesta Nacional del Sol.