Amargo o dulce, el mate siempre es buen motivo para compartir charlas entre amigos o familia. Tiene la gran particularidad de que es una bebida que se comparte al punto de que es un gesto de amistad ofrecerlo y de ofensa rechazarlo. Algunos se jactan de conocer al pie de la letra el ritual de su preparación, sin que el agua hierba, sin que toda la yerba se moje para que no se corte, entre otros detalles que lo hacen "único"".
Están los ortodoxos que no resisten la idea del mate dulce, algo parecido a lo que los amantes del vino opinan de aquellos que lo toman con soda; tampoco soportan el uso de "yuyos"" porque disminuye su sabor, y en este caso comparado con el vino sería como agregar hielo o lo que es peor una gaseosa. En definitiva cada uno elige lo que más le gusta, pero bien vale la pena aprender y reencontrarse con los aromas y sabores naturales de cada cosa, porque esto favorece los sentidos y permite elegir calidad.
Quien decide por esta última opción debe saber que el primer eslabón a tener en cuenta para que el ritual no sea un fracaso es la elección de la yerba. Su color debe ser verde claro con tonalidades amarillentas, las hojas deben presentar un aspecto limpio y parejo en su color y en sus formas y los palos tienen que estar lo más enteros posibles. Su color puede variar de acuerdo con el tostado que tenga.
Además una forma sencilla de corroborar su calidad es colocando un poco de yerba sobre la palma de la mano y comprobar si el polvo se desprende fácilmente, de ser así es de buena calidad. Además este polvo debe ser color verde.
Tampoco las yerbas son iguales en sus aromas por lo que hay que olerlas para comprobar si se sienten olores frescos, de hierba seca con un leve dejo tostado, quizá complejo ya que dependerá de su lugar de procedencia y elaboración. No obstante estas notas son las que se encuentran cuando ha tenido una correcta maduración.
En boca se termina de definir lo que a cada uno le gusta cuando se encuentran leves amargos agradables que dependerán de su procedencia o tratamiento. No obstante tiene que ser agradable, persistente y quizá en algunos casos salvaje pero sin que llegue a molestar.
Como todas estas características no suelen ser fácilmente apreciables por un principiante, hay otros trucos para determinar su calidad, tales como las distinciones o premios a la calidad que aparecen en los paquetes, como por ejemplo el BPM (Buenas Prácticas de Manufactura) otorgado por IRAM Argentina, y también buscar que tengan el sello de origen.
Lo importante es probar muchas yerbas para elegir la que más le guste a cada uno.
