El ministro de la Corte de Justicia Carlos Balaguer decidió ir de nuevo a la carga. Por segunda vez y por el mismo hecho, presentó una querella por calumnias e injurias contra el juez Civil Daniel Olivares Yapur. Asegura que con información falsa, el juez colaboró con los dos abogados que en 2008 pidieron sin éxito su destitución. El intento anterior del cortista fue en mayo de 2009, pero en primer y segunda instancia rechazaron su denuncia por tener errores formales. A pesar de ese antecedente reciente, en esta oportunidad presentó exactamente el mismo escrito.
A pesar de que es el segundo intento, la situación sigue siendo inédita en la Justicia sanjuanina. En Tribunales aseguraron que en la memoria no hay registros que digan que un ministro del máximo tribunal haya querellado a un juez inferior.
La denuncia ingresó a Tribunales a fines de diciembre, pero recién se conoce ahora. Balaguer le apunta a los abogados Eduardo Cáceres y Nazer Uzair. Los profesionales pidieron su remoción por prevaricato, incapacidad psíquica, abuso de autoridad y violaciones de los deberes de funcionario público y como los diputados rechazaron el planteo, el cortista insiste en contraatacar acusándolos de haberlo injuriado y calumniado con los argumentos que usaron.
A Olivares Yapur lo liga directamente con ese hecho. Esto, porque entre otras pruebas del abuso de autoridad y la incapacidad psíquica, los abogados presentaron un acta que mucho antes había redactado el juez dando cuenta de un incidente que tuvo con Balaguer en 2006 -hecho que derivó en un sumario contra el magistrado y que terminó en el archivo, cuando se comprobó que no había ninguna conducta para reprocharle-. El cortista dice que Olivares Yapur ventiló el acta, dando a entender que colaboró con los abogados en el proceso de remoción, que los datos que volcó son falsos y concluye en que también lo calumnió y lo injurió.
La querella es la misma del año pasado. Fuentes calificadas dijeron que Balaguer no cambió ni una coma, sólo dice que "repropone". La única diferencia es que en aquella oportunidad intervino el juez Correccional Enrique de la Torre, que la rechazó por errores, al igual que la Cámara Penal cuando el cortista apeló. Ahora, la querella recayó en el Segundo Juzgado Correccional, a cargo de Eduardo Gil.
Lo que no es nuevo es que un cortista vaya contra los que pidieron su destitución. En los últimos años, con más de siete pedidos de juicio políticos dirigidos a integrantes de la Corte, se ha convertido en algo usual. Adolfo Caballero demandó en 2007 al abogado Nicolás Fiorentino y en 2008 al Foro de Abogados, en los dos casos por planteos que no tuvieron eco en Diputados.
Gil tiene que resolver si hay elementos para abrir o no una investigación que aclare como fueron los hechos. Pero antes tiene que analizar si la denuncia cumple con todos los aspectos formales que fija el Código de Procedimiento Penal y ahí es donde se encontró el talón de Aquiles del planteo anterior.
