La sospecha resultó ineludible cuando se descubrió el robo, el domingo pasado: había sido alguien que sabía cada movimiento en la Residencia para Adultos Mayores Eva Duarte de Perón (conocido como hogar de ancianos) en Rivadavia. Y los empleados quedaron en la mira porque las cosas desaparecieron sin que nadie violentara ningún ingreso, como puertas o ventanas. La teoría la confirmaron los policías de la comisaría 30ma. al mando del comisario inspector José Antenor Olivera, con pruebas: apresaron a un empleado de una firma contratada para el mantenimiento del edificio y lo acusaron de actuar con un cómplice de haber sustraído un TV 32 pulgadas pantalla LCD, un nebulizador, un tensiómetro y un estetoscopio, para vendérselos a dos familias de la Villa Observatorio, Chimbas, en unos 700 pesos.
"Le habíamos dado una atención especial al tema sin desmerecer otras tareas, por el carácter de la entidad y en atención a que el gobierno hizo un esfuerzo muy grande para remodelar el sector. Así se supo que este ilícito no fue cometido por falta de vigilancia policial sino favorecido por el fácil acceso que tenía uno de los sospechosos al pertenecer a una empresa de mantenimiento del lugar", dijo ayer Olivera.
Todo se inició con la detención de un sujeto de apellido Retamoso, de 28 años, con antecedentes y dos pedidos de captura por delitos contra la propiedad, dijeron en la comisaría 30ma. El sujeto cayó en su casa de la Villa Observatorio, donde secuestraron otro nebulizador con máscaras (que no es del hogar de ancianos) y dos cartuchos de escopeta calibre 16.
Ese arresto llevó a los pesquisas a otro allanamiento en la Villa Chacabuco, Rivadavia, donde apresaron a "El Samurai" Moreira, de 23 años, sin antecedentes e incorporado hace pocos días como empleado en tareas de mantenimiento por una firma contratada por el gobierno, precisaron.
Ambos quedaron complicados en el robo luego de que los pesquisas de la comisaría secuestraran los objetos robados en dos casas de familia de la Villa Observatorio: de uno de los lugares secuestraron el nebulizador, el tensiómetro y el estetoscopio que habían sido vendidos en 200 pesos. Y del otro domicilio incautaron el televisor, reducido en unos 500 pesos.
Los compradores dijeron haber adquirido las cosas de buena fe, pero su situación será resuelta por el juez correccional Eduardo Gil.
