Un grupo de astrónomos de Estados Unidos aseguran haber descubierto lo que muchos consideran el santo grial en su campo: ondulaciones gravitacionales -pequeñas ondas de energía- en el entramado del espacio-tiempo, primera prueba de la inflación cósmica o expansión del Universo después del Big Bang.
A través del telescopio ‘Bicep2‘, instalado en el Polo Sur, los investigadores detectaron esos signos en radiaciones cósmicas de fondo, informó la Universidad de Harvard en Cambridge (Massachusetts), descubrimiento digno de ganar el Premio Nobel.
Anticipado por Albert Einstein hace casi un siglo, el descubrimiento de las ondas gravitacionales sería la pieza final en uno de los mayores logros del intelecto humano: comprender cómo comenzó el Universo y cómo evolucionó hacia la abundancia de galaxias y estrellas, nebulosas y vastas extensiones de espacio prácticamente vacío que lo constituyen.
‘Detectar esta señal es uno de los objetivos más importantes en la cosmología hoy‘, dijo John Kovac, del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, que lideró la investigación.
Las ondas gravitacionales son ondulaciones débiles y primitivas que se propagan a través del cosmos a la velocidad de la luz. Los astrónomos las han buscado durante décadas porque son la evidencia que faltaba para probar dos teorías.
Una de ellas es la teoría general de la relativi dad de Einstein, publicada en 1915 que lanzó la era moderna de la investigación sobre los orígenes y la evolución del cosmos.
La teoría general explica la gravedad como la deformación del espacio por cuerpos con masa. Einstein planteó que el espacio es como una manta frágil, con estrellas y planetas incrustados que provocan que se curve en vez de mantenerse plano.
Esas curvaturas del espacio no son fijas, dijo Einstein. En su lugar, las ondas gravitacionales se propagan como el agua en un lago o las ondas sísmicas en la corteza de la Tierra.
La otra teoría que predijo las ondas gravitacionales es la denominada inflación cósmica. Desarrollada en los años 80 por el físico teórico Alan Guth, del Instituto de Tecnología de Massachusetts, planteaba que tras el Big Bang el cosmos recién creado se expandió de forma exponencial en menos tiempo de lo que dura el parpadeo de un ojo, aumentando su tamaño en 100 billones de billones de veces.
El Big Bang es la explosión del espacio-tiempo que dio comienzo al Universo hace 13.800 millones de años.
Además de hacer el cosmos notablemente uniforme a lo largo de vastas expansiones de espacio, la inflación provocó que todo lo que tocó creciera de forma exponencial. Eso incluía pequeñas fluctuaciones en la gravedad, que cuando se amplifican, se convierten en ondas gravitacionales.
Aunque la teoría de la inflación cósmica recibió mucho apoyo experimental, la imposibilidad de hallar las ondas gravitacionales que predijo, hizo que muchos cosmólogos no llegaran a apoyar el planteamiento. Eso podría cambiar con este anuncio.
‘Estos resultados no sólo son una prueba de la inflación, también nos dice cuándo tuvo lugar la inflación y cómo de poderoso fue el proceso‘, dijo Avi Loeb, físico de la Universidad de Harvard.
Las mediciones anunciadas por los astrónomos son casi el doble de grandes de lo que predijeron los cosmólogos para las ondas gravitacionales, lo que sugiere que se podría aprender mucho más sobre cómo funcionó la inflación.