En octubre comienza a armarse y por el crudo invierno cordillerano en mayo se desarma. Se trata del hotel-campamento del proyecto minero El Carmen, ubicado a 4.500 metros de altura en el departamento de Iglesia. Y destinado a la exploración minera superficial y de perforación.Allí, año tras año se da trabajo estable a más de 25 personas entre ingenieros, geólogos, cocineros, bromatólogos, enfermeros, transportistas, electricistas y plomeros.

“Nosotros le brindamos la mayor seguridad e higiene, pero sin descuidarlos o dejar de mimarlos un poco. Es como un hotel de lujo, cambiamos las sábanas cada tres días, e incluso nos piden ellos mismos el perfume del desodorante de ambiente que prefieren”, dijo Marcela Arce, de la empresa Viento Blanco a cargo de la instalación, hotelería y gastronomía del campamento minero.

El hotel-campamento tiene la capacidad máxima de albergar a 76 personas, llegando a tener 25 carpas en total, junto a un módulo de 12 metros cuadrados en la mayor época de trabajo. Según informaron fuentes de la empresa a cargo de la instalación, el campamento requiere contar con personal con conocimientos acabados. Es por esto que Viento Blanco trabaja con plomeros y electricistas especializados que ascienden al proyecto siempre acompañados por sus ayudantes. Mientras que de parte de la empresa prestadora de servicios son cinco personas las que arman el hotel-campamento bajo las instrucciones de un supervisor. En total son doce personas y cuatro movilidades las que se utilizan para levantar totalmente el lugar habitacional del proyecto El Carmen.

Las instalaciones totales del campamento se dividen en dormitorios, oficinas, cocina, depósito para la cocina, depósito para campamento, cocina comedor, depósito para la parte operativa, carpa de recreación, planta de tratamiento de afluentes y grupo electrógeno. A esto se le suma la zona donde se realiza las extracciones y depósitos de los testigos provenientes de las tareas de exploración minera. Existe también dentro de los límites del campamento una cancha de fútbol. “Parece imposible de creer, pero a 4.500 metros de altura los muchachos se ponen a jugar a la pelota”, dijo Eduardo Arce, dueño de la empresa a cargo de la instalación y mantenimiento general del hotel.

Actualmente, el campamento ha sido desarmado debido a las bajas temperaturas y a las condiciones climáticas adversas que suspenden las tareas exploratorias mineras de superficie y de perforación. “Hoy si pasás por el lugar parece que nunca hubo nadie ahí. Porque se ha levantado todo el campamento debido a las condiciones climáticas. Pero han sido muy satisfactorios estos meses de trabajo entre 2010-2011”, dijo Eduardo Arce.

Durante la época laboral del proyecto El Carmen, conviven en el hotel-campamento ocho cocineros, sus ayudantes, el jefe de cocina y los diez campamentistas de turno. A ellos se les suma una consultora que realiza capacitaciones durante el tiempo que se prolonga el campamento.

“También tenemos una ingeniera química que controla la planta de efluentes. Mientras que un grupo de bromatólogos inspecciona periódicamente el tema de los alimentos y dos personas se encargan permanentemente del transporte del personal hasta la zona de trabajo”, dijoArce.

Por su parte, durante la época de trabajo exploratorio,un representante ejecutivo de la empresa a cargo del campamento viaja cada quince días al proyecto para controlar que todo se desarrolle con normalidad.