La plaza San Pedro se llenó ayer con más de 20 mil novios, procedentes de 28 países, en lo que constituye la primera experiencia de este tipo en la historia del Vaticano.

La audiencia estuvo enfocada en los novios que tienen previsto contraer matrimonio en los próximos meses, quienes recibieron algunos consejos del papa Francisco, en una ceremonia que se esperaba espontánea e incluso divertida, con el humor que caracteriza al pontífice argentino Jorge Bergoglio.

La inédita iniciativa fue organizada por el Consejo Pontificio para la Familia, que reconoció que la convocatoria desbordó todos los pronósticos, por lo que Francisco decidió realizar la audiencia en la plaza de San Pedro y no en el aula Pablo VI como estaba previsto en un principio.

‘Sabemos que no existe la familia perfecta, ni marido perfecto, ni esposa perfecta, ¡ni hablemos de la suegra perfecta!‘, bromeó ante las jóvenes parejas que respondían con aplausos cada una de sus salidas durante la audiencia. ‘No terminemos nunca la jornada sin pedir perdón, es habitual pelear entre esposos: ¡que vuelen platos!‘, aseguró, pero insistió en que ‘el secreto del amor es no terminar nunca el día sin hacer la paz‘.

El Papa describió al matrimonio como ‘un trabajo artesanal, de orfebrería, de todos los días‘ y dijo que ‘hay que trabajar para que el otro crezca‘. ‘El hombre tiene la tarea de hacer más mujer a su esposa y la mujer, más hombre a su esposo‘, precisó. Tras destacar la importancia de ‘la bendición de Dios sobre el amor‘ de los esposos, alentó a transmitirles a los demás que ese es ‘el origen y la razón de su alegría‘.

Antes de participar de la multitudinaria celebración escribió en su cuenta en Twitter: ‘Queridos jóvenes, no tengan miedo a casarse. Unidos en matrimonio fiel y fecundo, serán felices‘.

El acto en el Vaticano comenzó con testimonios de las parejas, intercalados con lecturas, la proyección del video ‘amantes‘ y canciones dedicadas al amor en sus diversas manifestaciones. Luego, el Papa entró en la plaza a bordo de un jeep para saludar a los novios y responder tres preguntas planteadas por las parejas sobre ‘El miedo al para siempre‘, ‘vivir juntos, el estilo de la vida matrimonial‘ y ‘el tipo de celebración del matrimonio‘.

El papa pidió a las jóvenes parejas de novios que festejaron el Día de San Valentín que su boda sea ‘sobria‘ y ‘una verdadera fiesta cristiana y no mundana‘, porque ‘algunos están más preocupados del exterior, de las fotografías, de los trajes‘.

Previamente a la aparición del papa, la Plaza de San Pedro se convirtió en gigante escenario de actuaciones de cantantes, que entonaron románticas melodías, como ‘Love is all around‘, banda sonora de numerosas comedias románticas y ‘A te‘ de Lorenzo Giovanotti.

Además, varias parejas de enamorados, micrófono en mano, explicaron sin ambages a la muchedumbre, que asistió al acto en un día que amaneció claro y soleado en contraste con las últimas lluvias, en qué circunstancias se conocieron y cómo nació su amor hasta llegar al compromiso de matrimonio.

Los enamorados se besaron, abrazaron y tomaron de la mano mientras escuchaban al Papa instarlos a tener el coraje de tomar decisiones duraderas y dejar de lado lo que llamó una cultura de lo descartable. En cuanto se conoció la noticia de la reunión de ayer, parejas de todas las edades -incluidos muchos adultos mayores que han estado casados por décadas- colmaron la plaza.