Cuyo, durante muchos años, tuvo un trío de historiadores de primer nivel que por el orden de fallecimiento fueron el Dr. Horacio Videla, de San Juan; el Dr. Pedro Santos Martínez, de Mendoza y el Prof. Hugo Fourcade, de San Luis, cuyo deceso se produjo el 27 de agosto pasado en esa provincia.

Hugo Fourcade nació el 2 de abril de 1924, fue maestro Normal Nacional, Prof de Enseñanza Secundaria Normal y Especial en Pedagogía y Filosofía. Profesor en la Universidad Nacional de San Luis desde 1948 hasta 1985 y director de la Escuela Normal Juan Pascual Pringles desde 1962 a 1985, entre los cargos mas importantes.

Fue amigo de San Juan, muchas veces contamos con su presencia no solo en la Facultad de Filosofía de la UNSJ, sino también en distintas universidades del país, donde era un conferencista de primer nivel.

Generoso como el verdadero maestro que era nos ofreció su colaboración para cualquier duda que se nos planteaba en el campo de la Historia, por ese motivo quien esto escribe lo visitó muchas veces en su domicilio en San Luis.

Bajo una apariencia de hombre de muy pocas palabras y serio, se escondía un verdadero maestro, generoso con su biblioteca y saber.

Fue fundador de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE); presidente de la Asociación Sanmartiniana y de la Junta de Historia, todas de San Luis.

Fruto de sus innumerables investigaciones realizadas en el país y en Europa podemos destacar: San Luis urbe heroica, denodada e invicta. Historia e Historiografía de Pringles. Vida y pasión del poeta don Antonio Esteban Agüero, entre innumerables colaboraciones en revista de Historia.

El gobierno de San Luis dispuso duelo provincial, las banderas de todos los edificios públicos de esa provincia a la que él tanto amó, fueron izadas a media asta por la partida del insigne historiador, quien fue declarado Ciudadano Ilustre. Para él la meta fue enseñar. Muchos profesionales de la Historia hoy estamos de duelo por su partida, pero reconfortados porque creemos en aquello de que "morir no es cerrar los ojos sino entornalos para no ser encandilados con la luz de un nuevo amanecer”.

Con Fourcade compartí muchas veces mesas en Congresos y Jornadas de Historia, era implacable con el tiempo y si había un error lo decía. Me unió a él y a Videla y Martínez una verdadera amistad y diría que fueron mis maestros.