Daniel Passarella asumió ayer como presidente de River Plate anunciando una gestión austera, al tiempo que llamó a la unidad de sus ex adversarios en las recientes reñidas elecciones y la ayuda de "los 17 millones de hinchas" que, evaluó, hay en la Argentina.

"No voy a poner la cara para que los que estén detrás se queden con lo que no es de ellos", fue la frase anti corrupción más contundente de las tantas que lanzó Passarella en el día de ser ungido titular del club, que se hizo en el gimnasio de la institución y sin la presencia de su antecesor José María Aguilar.

El ex jugador y técnico dijo ser consciente de que tiene "una gran responsabilidad y remarcó que no quiere desilusionar a quienes "han depositado la confianza" en él y en "toda la gente" que lo "acompaña".

"Trataremos de cumplir con todo lo que hemos manifestado en la campaña. River será la prioridad siempre, y estará por encima de los nombres y los hombres", expresó un Passarella visiblemente emocionado tras asumir el poder en un acto que tuvo lugar en el gimnasio principal del club.

Passarella pareció lamentar que su antecesor no haya estado en la entrega del mando, aunque sí estuvieron los dos vices, Julio Macchi y Domingo Díaz. También los ex presidentes Alfredo Dávicce y David Pintado.

No obstante Passarella, pensando cuando era menester ante cada inquisitoria, se mostró diplomático para con sus adversarios, entre ellos Rodolfo D’Onofrio y Hugo Santilli, quienes intentaron ante la justicia, sin éxito, bloquear la asunción del Kaiser, también para con Aguilar, a quien agradeció un llamado fresco deseándole "suerte".

Inclusive destacó entender el "dolor" y hasta se puso en el lugar de los dirigentes que perdieron por seis votos e insistió con el llamado a "sentarse en una misma mesa".