Cientos de miles de manifestantes salieron ayer a las calles en toda Europa para exigir a sus gobiernos más empleo y menos ajuste, en el Día Internacional del Trabajador. Desde España, el ojo del huracán de la crisis de deuda de la Eurozona, a las calles de Francia y Grecia, los manifestantes se quejaron de las agobiantes medidas de austeridad y desocupación. En España, que acaba de volver a la recesión y cuyo desempleo batió un nuevo récord histórico del 24,44% de la población, los sindicatos movilizaron a cientos de miles de personas por unas 80 ciudades, incluyendo Madrid y Barcelona, donde tuvieron lugar las manifestaciones más grandes.