Momento 1: media hora antes de la inauguración de sesiones en Pocito, el senador César Gioja llega a acompañar al intendente pocitano Sergio Uñac, quien estaba ensayando sus palabras encerrado en su despacho. El hermano del gobernador entra, y se queda a departir con el jefe comunal. Momento 2: sala llena en el recinto del Concejo Deliberante, pegado a la oficina de Uñac, minutos antes del discurso. Llega Marcelo Lima, y se dirige al salón abriéndose paso entre la gente, apurado. Un secretario de Uñac lo detiene y lo invita a saludar al pocitano en su despacho. El capitalino se excusa, pero ante la insistencia del empleado, acepta. Momento 3: Uñac sale apurado y entrecierra detrás de él la puerta de su despacho. Le murmura a Marcelo que adentro está César. Lima se da la vuelta raudamente y enfila de nuevo hacia el salón.
Cuentan que al salir, alguien lo escuchó al intendente de Capital lanzar en voz baja un comentario ácido. Lo que sí sentenció con una sonrisa, ante la pregunta de la prensa de por qué tan corto el saludo al pocitano, fue que "(Uñac) está a punto de dar su discurso".
El trío de dirigentes giojistas con aspiraciones a gobernador coincidió así, por primera vez desde que César y Marcelo mostraron públicamente roces en febrero, en un mismo escenario. Uñac quedó en medio del gélido clima entre sus dos compañeros peronistas, que ni se miraron en el acto.
Ayer en Pocito parecía estar tibio el cruce que protagonizaron el capitalino y el senador hace pocas semanas, cuando Lima apuntó a César como promotor del conflicto con el gremio municipal SUOEM que impactó de lleno en la política de limpieza comunal.
César se ubicó en una silla y Lima le pasó por al lado sin saludarlo, mientras sí lo hizo, a los abrazos, con otros en primera fila como el diputado departamental Fabio Aballay. Gioja, por mientras, daba notas a un movilero radial, casi dándole la espalda al intendente de Capital, que se ubicó a un lugar del senador y luego se corrió -por pedido de Ceremonial- a dos.
Guardaron las formas y coincidieron en fuertes aplausos cuando entró Uñac. Lo escucharon atentamente.
El pocitano, pasado el apuro de la oficina, agradeció la presencia de la dupla en sus primeras palabras, primero al "querido senador César Gioja" e inmediatamente después a los "queridos amigos intendentes Lima y Ortíz (el ullunero)".
Entre el público, un par de filas atrás de Lima y Gioja, atento y a las risas, estaba presente el líder de SUOEM, Pascual Manchineles.
Lima fue uno de los primeros en retirarse. César lo hizo a los diez minutos. Hubo abrazos de ambos para Sergio, cada uno a su momento. Pero entre ellos, nada.
