Primero, hacer entender a todo el mundo la importancia de estar organizados ante un terremoto. Segundo, traducir en acciones concretas esa organización, con puntos clave como distribuir roles entre los dirigentes barriales, relevar la disponibilidad de médicos y enfermeros y, cada 6 meses, actualizar un padrón de personas en situación de riesgo de salud. Y tercero, proveer de elementos necesarios a los eventuales albergues para víctimas, designados de antemano. Es, a grandes rasgos, la base del proyecto que armaron en una escuela caucetera para sistematizar la prevención sísmica. Y que pretenden presentar en la Legislatura provincial para que, por ley, se aplique en todo San Juan.

La idea de crear ese modelo surgió en la materia Marco Jurídico de los Procesos Productivos, que dicta el docente Nelson Pagliari en la EPET Nro. 1 de Caucete. Los alumnos primero identificaron las debilidades de la ciudad ante un sismo: la distribución de los servicios y su peligro de colapso, la falta de conciencia en la gente y el poco conocimiento acerca de cómo reaccionar. De ahí en más, tomando como antecedente el terremoto de hace 32 años, hicieron un manual de acción. Y eso es lo que ahora quieren extender a toda la provincia, para que el impacto de un sismo sea lo menor posible a nivel víctimas y daños materiales.