Después de irse del rubro de los supermercados por un período de 16 años, Salvador González decidió que su apellido volviera a hacer eco entre las góndolas, por eso regresó con un nuevo local que lleva su nombre. ‘Las personas que le gusta algo viven haciéndolo, como un cocinero o un mecánico que deja la actividad pero de pronto vuelve porque la clientela se lo pide o sus exempleados. Y ese fue mi caso’, expresó Salvador González. Sin embargo con su retorno no volvió sólo su apellido, sino que decidió reciclar elementos que pertenecían a la bodega Cinzano para decorar y realizar repisas, con lo que el ambiente se torna aún más nostálgico, ‘porque son maderas que tienen más de 100 años’, explicó el empresario. Como si fuera poco, además de la compañía y el apoyo que recibe de su familia, se suma a su nuevo local los familiares de los amigos que logró cosechar durante su extensa trayectoria como comerciante, la cual comenzó desde los 10 años.
Si bien el sello ‘José González e Hijos’ es histórico como cadena de supermercados en la provincia, Salvador González lo ve como un nuevo desafío por haber cerrado sus puertas por unos años, ‘esto es una empresa que recién empieza’, confesó. De todas maneras no deja de mirar hacia adelante ya que se define como inquieto, ‘no puedo decir que el día de mañana no voy a abrir otra sucursal, pero eso el tiempo lo dirá’, afirmó el propietario de la firma.
Al entrar al nuevo supermercado y cruzar la línea de cajas, el cliente se encuentra con un mostrador de fiambres rústico, armado con maderas que se obtuvieron de los barriles de la bodega Cinzano. Este material también lo utilizaron para colocar verduras y ‘el techo del sector de los vinos también está hecho con bordalesas, esas maderas han estado en contacto con el vino de la bodega’, dijo el empresario mientras señalaba las piezas.
El toque histórico no termina ahí, porque los vendedores que lo atienden son descendientes de grandes amistades que cosechó el comerciante, ‘la mamá de una cajera trabajaba en el mismo puesto antes con nosotros y el chico del sector de fiambres es hijo de quien era el dueño de los negocios Tempo’, dijo González.
No sólo los hijos de sus amigos lo acompañan, sino también los propios y confiesa que juntos encaran todos sus proyectos. ‘Yo ya estoy más bien como guía, hablo con los proveedores y con todos pero mis muchachos son los que deciden’, expresó en referencia a sus cuatro hijos. El mayor, José Luis, se dedicó especialmente a la parte de automóviles y luego sigue Carlos Alberto que es médico y tiene un comercio de armería. María Cristina es maestra jardinera y también está ligada a la granja que tienen ya que la exhibe de manera educativa. El menor, Salvador Gustavo, está más dedicado al sector agrícola y ganadero. En esta industria también han invertido y ya cuentan también con su sello de ‘Granja San Juan’. Esto les permite ser sus propios proveedores de lechones y chivos y en cuanto a la parte vacuna tienen hace 6 meses un feedlot, en Angaco, con unos 2 mil animales para engorde.
