Hoy, el cine argentino celebra el centenario del natalicio del realizador Lucas Demare, un hacedor de películas que definen a la cultura argentina.

"Soy un director que siempre se preocupó por los temas argentinos e indudablemente Homero Manzi influyó en ello", aseguró en 1980.

Nacido en Buenos Aires, ciudad en la que también falleció el 6 de septiembre de 1981; fue pianista, bandoneonista, director, guionista, intérprete, productor, compositor y, fundamentalmente, un prolífico emprendedor que dejó cerca de 40 largometrajes.

Vivió en París y en España. En esta última ciudad, descubrió el cine y se maravilló. Arrancó como peón sin sueldo en los estudios cinematográficos hasta que le llegó la posibilidad. Dirigió Dos amigos y un amor y Veinticuatro horas de libertad, El hijo del barrio y Chingolo, entre otras.

Pero El cura gaucho fue la cinta que lo ligó a Enrique Muiño, con quien forjó -junto a otros actores- la productora Artistas Argentinos Asociados cuyo primer título fue El viejo Hucha, Su mejor alumno (sobre Sarmiento) y La guerra gaucha, un hito del cine argentino. Luego, entró en un cono de sombras con títulos menores. Más allá de esos deslices, en su haber se cuenta el haberle dado el primer protagónico en cine a Susana Rinaldi en Solamente ella (1975) (Télam)