San Juan, 5 de mayo.- Frente a las corridas de los bomberos, la llegada de camiones de todo tipo cargados con agua y la columna de humo que cubría el cielo, un empleado de la ferretería industrial que se quemaba sin pausa repetía desesperado: “Yo lo soñé”.
Entre la decena de personas que paralizadas miraban lo que sucedía detrás de las cintas de peligro colocadas por la Policía, él sobresalía. Se paraba, se sentaba en el borde de la ventana de un local ubicado enfrente de la ferretería, caminaba unos pasos y volvía. Apoyaba sus manos en la rodilla, se agarraba la cabeza, centraba su visión en el humo casi sin pestañear y hablaba rápido y fuerte con cada conocido con el que se topaba.
“¡Vení!”, le dijo en un momento al vecino de una de las casas linderas al edificio en llamas. “¿Viste, yo les había contado? Yo lo soñé. Hace como un año. Vi las llamas, vi el humo”, relató con desesperación, fuera de sí, mientras todos lo miraban azorados.
Finalmente, el fuego fue sofocado. Los observadores se fueron, al igual que los camiones de los bomberos. El ruido de la calle volvió a ser normal. Y quedó atrás la voz del hombre que aseguraba haber tenido la premonición.
