"¡Señoritas y señoritos! ¡Señoratos y señorotas! Está a punto de comenzar la función… ¡Música, maestro!". Con estas palabras mágicas se abrieron las puertas a un mundo de imaginación y fantasía para cientos de chicos que asistieron al Festival de Títeres Priti Tiplá 2015. En su sexta edición consecutiva, el encuentro de titiriteros fue circulando durante 6 días por escuelas públicas y privadas; y bibliotecas populares del Gran San Juan. Con los elencos de Chincho Poroto (Catamarca), Elwaky (Bolivia), Burbujas (Buenos Aires), Enlazamundos (Cosquín), Títeres a Contramano y Luna Lunera (San Juan), el festival logró convocar a numeroso público con tres funciones por día en las escuelas de nivel inicial, más una función extra por las bibliotecas. La respuesta fue sorpresiva hasta para los propios titiriteros. Padres que llevaron sillas y de manera improvisada armaban un auditorio en lugares al aire libre; y en otros casos, contaban con la cómoda instalación de un salón de usos múltiples. Y si la función era a la siesta, no faltaba el clásico mate con algunas facturas o semitas.

Durante las primeras jornadas hubo problemas organizativos y reprogramaciones imprevistas con las presentaciones, cambiando de lugar en unos casos y suspendiendo actividades en otros, como en la Escuela Santiago del Estero o en la Biblioteca Popular Sur. "Se mandaron cronogramas cambiados, porque en las bibliotecas del centro no tenían previsto concurrencia de público y hubo gente por otro lado que fue y se encontró que no tenía función. Tuvimos problemas de organización, por cuestiones de horarios. Seguramente repondremos en esos lugares ya fuera del festival", reconoció Leonardo Almazán, organizador del evento. No obstante, los organizadores estimaron que se alcanzó una asistencia de casi 5 mil espectadores a lo largo de casi todo el festival, desde el 1 de junio hasta ayer; sin contar la cantidad de chicos que puedan presenciar el cierre esta tarde.

"Somos privilegiados por lo que hacemos", dijo Claudia Gómez de Enlazamundos y agregó "compartimos un mundo de magia con ellos. Se da un hecho teatral donde nosotros y ellos viajamos a la par".

Un dato llamativo fue que, a diferencia de otras épocas, en la mayoría de las obras, los titiriteros se mostraron en escena, manipulando los títeres. Una modalidad que, sostienen, es más frecuente en la actualidad. "Es una necesidad de comunicarme con los niños directamente. Antes estaba detrás del retablo cerrado y la obra no me transmitía ninguna energía. Hace un par de años se usa mucho eso. Pero ahora me di cuenta, que sin importar si te tapás o no, si focalizo mi energía en el títere, los niños se fijarán sólo en él y yo desaparezco de la escena por completo. Esa es una muy buena experiencia", agregó Gómez, contenta -al igual que sus colegas- por cómo los chicos imaginaron, rieron y pensaron por sí mismos, interpretando las historias a su gusto.

El elenco Elwaky, presentó "Choloman y el Pirata", sus personajes impregnados de la cultura andina, la colonización de los pueblos y la lucha de hombres y mujeres libres por la libertad y el cuidado de la Pachamama, resultó una historia entretenida, sencilla y que fue interpretada claramente por los pequeños espectadores. "Es una historia donde los héroes de los pueblos de Latinoamérica le ponen frenos a los piratas de todos los tiempos. Y los niños lo entendieron mucho más que los adultos. Los títeres ayudan a romper esquemas y hace que la familia entera tenga una nueva manera de disfrutar el arte", dijo la titiritera María del Carmen Cárdenas.