Hubo un recaudo final que, de todos modos, resultó insuficiente. Todo indica que Rosalía Silvia Cassanelli (34) evaluó que al anotar su nombre para cobrar una pensión por su hijo, quedaría asentada en los bancos de datos de la Anses de Mendoza, y así se complicaría su nueva vida de prófuga del crimen de un albañil en San Juan ocurrido en 2007. Por eso no dio su domicilio real, aunque vivía en la misma zona que registró para el cobro y eso fue clave para desbaratar sus planes, 7 años después.
La versión policial es que desde el 2do Juzgado de Instrucción se encomendó a los pesquisas de Homicidios, verificar si esa sospechosa estaba en Rodeo del Medio, Maipú. La mujer no era localizada desde el 23 de marzo de 2007, cuando el albañil Orlando Alvarez (57) fue asesinado de 9 cuchillazos en su casa del Lote Hogar 27, en Pocito.
Los pesquisas locales llegaron a Maipú y en colaboración con policías mendocinos, buscaron sin éxito en el domicilio que figuraba en los registros oficiales. Y el viernes a la noche ya se volvían cuando recibieron el llamado de sus pares de que la mujer había sido detenida en Rodeo del Medio, pero en otra casa. Ayer en la madrugada llegó a los calabozos de la Central de Policía para empezar a defenderse.
Cassanelli quedó en la mira desde aquella noche del 23 de marzo, cuando Alvarez fue hallado por un hermano en ropa interior, muerto a cuchillazos. Enseguida el caso se esclareció, porque durante la madrugada ingresó al hospital Rawson una chica, entonces de 16 años, que deliraba muy asustada y repetía dos frases: ‘no me den más pastillas’ y ‘no le peguen más, lo están matando’.
Ahí, los pesquisas ataron cabos y relacionaron el relato con ese crimen de Rawson, en el que también hubo un robo, porque esa noche los vecinos vieron salir a dos mujeres con un TV, un centro musical y un bolso.
Pronto los investigadores descubrieron que esa chica había ido con Cassanelli hasta la casa de Alvarez, porque al parecer el hombre pagaba por sexo a la mayor de las mujeres. Y todo indicó que un desacuerdo económico terminó en tragedia. Esa vez, el televisor fue encontrado en la casa donde vivía la mujer que en el acto se fugó, hasta que dejó un rastro y terminó entre rejas.
