Luego de una carrera plagada de emociones, el desenlace de la novena fecha del Super TC 2000 en ‘El Zonda-Eduardo Copello’, fue tan sorprendente como inédito.
La Copa Banco San Juan tardó en tener dueño, e incluso cambió de manos. Matías Muñoz Marchesi (Cruze) y Leonel Pernía (Fluence) veían la bandera a cuadros empleando exactamente el mismo tiempo por el primer puesto: 42 minutos 35 segundos y 822 milésimas.
Había sido el piloto chaqueño quien había defendido muy bien el primer lugar desde el inicio de la carrera, ganando la serie más rápida por la mañana, pero en el ingreso al último paso por la horquilla, Pernía metió el auto por adentro, hubo un roce y los dos arribaron igualados hasta en las milésimas, un hecho que no registra antecedentes desde que se aplicó la telemetría en el automovilismo argentino.
Como el sensor en los vehículos puede estar ubicado en cualquier lugar, en la repetición de la transmisión televisiva daba la sensación que había sido el chaqueño con su Chevrolet quien llegaba primero.
Pero los dos jueces, ubicados a cada lado de la pista en la línea de sentencia vieron que la trompa del Renault había entrado primero, por lo que el ganador era Pernía, mientras en el podio Muñoz Marchesi recibía el trofeo al vencedor.
Por eso, en la posterior conferencia de prensa, se presentaba a Pernía como el ganador aunque también llegó la aclaración que los comisarios deportivos analizaban la maniobra de Pernía en la horquilla.
Así, la espera se estiró por una hora hasta que apareció Carlos Zanotti y declaró que Pernía sacó ventaja en ese toque y era penalizado con un puesto. Recién ahí, se supo que el chaqueño lograba su primera victoria en la categoría, aunque ya se había retirado la mayoría de los 5.000 espectadores de una carrera que pasó a la historia.
La extensa definición fue el corolario de una carrera que afianzó todavía más la extensa relación entre el autódromo sanjuanino y la categoría más tecnológica del país, porque el espectáculo simplemente fue una sucesión de imágenes impactantes.
Muñoz Marchesi aguantó el asedio inicial de Matías Rossi (Corolla), quien ‘voló’ al pasar por arriba de un piano y daño el auto en la caída. Desde el tercer giro fue Pernía el escolta y en el giro 12 apareció en el tercer lugar Nestor Girolami (408), quien había remontado 10 posiciones. El ‘Bebu’ descontó casi 5 segundos en 6 vueltas para ponerse a la cola del auto de Pernía. Así, la disputa por el segundo lugar benefició al puntero quien tomó cierta distancia hasta que se esfumó en el giro 22, cuando Vivian chocó contra el paredón y se incendió el Cruze rosado de la pole, por lo que ingresó el auto de seguridad. En los últimos giros la tensión no disminuyó y Pernía se la jugó en la última curva. El toque en la parte trasera del auto de Muñoz Marchesi terminó inclinando la balanza a favor del chaqueño, quien se quedó con su primer victoria, en una carrera simplemente inolvidable.
